La Anmat prohibió un café instantáneo y unos duraznos enlatados

La Anmat prohibió un café instantáneo y unos duraznos enlatados

Las medidas son porque ambos productos no cumplen con la normativa vigente.

La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) prohibió la comercialización en todo el país de un café instantáneo y de unos duraznos enlatados.

En la disposición 7449/2019, publicada este miércoles en el Boletín Oficial, el organismo estableció la prohibición del “Café torrado instantáneo” de la marca Torre Molinos por estar falsamente rotulado.

A partir de una denuncia a al empresa realizada en la Agencia Santafesina de Seguridad Alimentaria (ASSAl), la Dirección General de Higiene y Seguridad Alimentaria (DGHySA) fue a hacer una inspección a la fábrica y determinó que allí “se encuentra un establecimiento de nombre de fantasía ‘Unibind’ de venta de productos de encuadernación y de oficina y que no se observa el producto denunciado a la venta ni su publicidad ni otro producto alimenticio”.

Unibind Argentina S.A. presentó una carta documento en respuesta a la que fue enviada por la firma elaboradora, quien solicita el cese de utilización y uso de la numeración indebida.

En tanto, la disposición 7447/2019 prohibe el producto”Duraznos amarillos en mitades comunes en jarabe diluido libre de gluten, peso neto 820 gramos, peso escurrido 485 gramos, Marca Aisol, Lote: 1808808, vencimiento: mar/2021, RNPA N° 13-046924, RNE N° 13-006873, La Gioconda S.A, Av. Mitre N° 2569, San Rafael, Mendoza”.

El Laboratorio de Alimentos de la Dirección de Calidad Alimentaria de Córdoba tomó una muestra y determinó que el producto no está apto porque infringe el Código Alimentario Argentino y el Reglamento Técnico Mercosur sobre disposiciones para envases, revestimientos, utensilios, tapas y aquellos equipamientos metálicos que están en contacto con alimentos.

Alberto Fernández le pidió a Macri que, si pierde, “no se enoje otra vez y no maltrate a los argentinos”

Alberto Fernández le pidió a Macri que, si pierde, no se enoje otra vez y no maltrate a los argentinos

El candidato presidencial dijo que en caso de ganar las elecciones, le gustaría tener una transición “tranquila” y que el actual mandatario “no se enoje” y “libere al dólar” como en las PASO.

El candidato presidencial del Frente de Todos, Alberto Fernández, sostuvo este lunes en Bahía Blanca que si los resultados de las elecciones del domingo llegaran a ser adversos para Mauricio Macri, esperará que el Presidente “no se enoje cómo hizo la última vez y no maltrate a los argentinos”.

Fernández también auguró que Macri, que va por su reelección, “no libere al dólar para que escale como permitió la última vez, según cuenta alguna causa judicial que hay en Buenos Aires”.

Fernández hizo declaraciones esta tarde junto al candidato a diputado nacional Sergio Massa y el intendente Federico Susbielles en el marco de una rueda de prensa en un hotel céntrico bahiense.

Ante una consulta sobre si temía sobre la transición, en caso de ser electo presidente, a partir del 28 de octubre, Fernández sostuvo que “tomemos todo con tranquilidad porque lo único que va a pasar en un cambio de gobierno” en la Argentina.

“Puede ser que tenga muchas implicancias hacia el futuro, no tengo dudas, pero institucionalmente no debiera ser más que eso”, dijo al indicar que “de mi parte toda la voluntad y toda la vocación de que esto transcurra en tranquilidad y con la alegría de los argentinos”.

“Finalmente los argentinos pueden ver otro horizonte de proyección hacia sus expectativas, eso es formidable que ocurra y hagamos las cosas de tal modo para que todos estemos tranquilos y que la Argentina no tenga más cimbronazos como los que desde hace más de un año el gobierno nos hace sentir”, agregó.

Fernández agregó que “los tiempos son difíciles porque hasta el día de hoy no sé qué país va a dejar Macri, no sé cuántas reservas van a quedar”.

“No tengo idea si van a poder contener una inflación que parece ser se les fue totalmente de las manos. No tengo idea qué van a dejar en el Estado, porque últimamente nombraron a sus funcionarios de apuro para llenarnos la planta de empleados administrativos que ellos quieren que estén designados”, comentó.

También sostuvo que “no sé que va a dejar Macri, pero sería buenísimo que él colabore tratando de no trastocar más las cosas y de no hacer todo más difícil”.

Respecto del debate presidencial de anoche, el ex jefe de Gabinete buscó relativizarlo, al afirmar que más de allá de la presentación de propuestas “las posibilidades de cruce, o de intercambio de posiciones es muy acotada”.

Añadió que “si el debate a la gente le aclaró y le sirvió de algo, bienvenido sea”, al comentar además que “fue un cruce público en el que todos escucharon”.

Al ser consultado sobre las expectativas que despertaba el yacimiento Vaca Muerta, manifestó que se trata de un “polo de riqueza para toda la Argentina, que si sabemos aprovechar puede ayudar al desarrollo del país en los próximos años”.

“Ustedes me habrán escuchado hablar muchas veces de mi decisión de que la Argentina vuelva a hacer un país federal, lo que exige es que cada lugar del país pueda desarrollarse de modo tal que sus habitantes encuentren allí un lugar donde nacer, crecer, educarse, trabajar y ser felices en el lugar donde uno nace”, agregó.

“Esa es la decisión, para mí es una decisión tomada”, afirmó al indicar que “cuando uno mira la producción donde está instalada Vaca Muerta, el potencial que tiene y mira cuál es el puerto que razonablemente debe ser usado indudablemente es el de Bahía Blanca y todo este complejo portuario”, manifestó.

En ese contexto, afirmó que “no es posible que Buenos Aires siga con la angurria de seguir llevándose cualquier negocio que aparezca en la Argentina”.

En el marco de su visita a Bahía Blanca, Fernández mantuvo un encuentro con dirigentes gremiales y referentes de la Sexta Sección Electoral y participó de un acto partidario en la cancha de básquetbol del club Olimpo.

Macri-Alberto, el debate dentro del debate que subió de tono a una semana de las elecciones

Por: Catriel Etcheverri20 de octubre de 2019

Macri-Alberto, el debate dentro del debate que subió de tono a una semana de las elecciones

Los candidatos de Juntos por el Cambio y el Frente de Todos cruzaron críticas y chicanas en un debate que los tuvo como protagonistas excluyentes.

El segundo debate presidencial, el último round entre los seis candidatos antes de las elecciones generales del próximo domingo pareció sentarle mejor al presidente Mauricio Macri que la semana pasada había mostrado pocos reflejos para responder a las críticas de sus contendientes.

En aquella oportunidad, la mejor síntesis del debate la constituyó esa foto en la que se podía ver a un Alberto Fernández sonriente frente a una Macri con la mirada perdida y una expresión de incomprensión en su rostro. Como un boxeador grogui por los golpes que se pasea por el ring intentando mantenerse en pie, el mandatario que busca la reelección no había mostrado capacidad de reacción ni de respuesta.

Este domingo la realidad fue otra. Macri no esperó. Sabía que tenía que cambiar la historia, y decidido a encontrar ese golpe salvador que le permita ganar una pelea que se sabe de antemano perdida salió a golpear desde el inicio. Intentó conectar ese golpe improbable que jamás llegó pero que le permitió por lo menos mostrar otra imagen para dar esa otra batalla que ya comenzó a encarar: mantenerse como líder de la oposición durante los próximos cuatro años. Macri se ve en el espejo de Sebastián Piñera quien logró recuperar el poder tras un mandato de Michelle Bachelet. Y por eso le volvió a hablar más a los propios que a tratar de sumar nuevos votantes. Y para eso volvió a tallar precisamente allí donde supo crecer: la grieta.

Sin nada que mostrar luego de cuatro años de gestión y con poco margen para prometer cosas luego de haber incumplido todos y cada uno de sus compromisos de la campaña de 2015, el mandatario apeló una y otra vez al “nosotros” como contraposición del “ellos” para diferenciarse del kirchnerismo.

Enfrente Macri encontró un Fernández tan sólido como la semana anterior que devolvió golpe por golpe. Así como durante el primer debate el candidato del Frente de Todos apeló una y otra vez al latiguillo “entérese señor presidente” para reforzar al idea de que el mandatario vive desconectado de la realidad, en esta oportunidad minó el peso de las palabras de Macri al pedirle “seamos serios” en reiteradas oportunidades.

Esta dinámica instalada desde el primer momento del encuentro entre candidatos dio forma más temprano que tarde a un debate dentro del debate en el que Macri y Fernández dialogaron entre ellos casi de manera exclusiva y dejó a los restantes candidatos relegados a un rol secundario.

Macri y Fernández intercambiaron más chicanas que propuestas de gobierno. El presidente prometió traer alivio a los hipotecados UVA a partir de enero próximo (luego de no darles respuestas durante meses) al anunciar que se modificará el modo de indexar las cuotas de los créditos que dejaría de ser por inflación para pasar a ser por el índice de Evolución del Salario. Por su parte Alberto prometió crear un Ministerio de la Vivienda.

Mucho más picantes que la semana pasada los dos principles contendientes se buscaron desde el inicio. “Es importante saber la trayectoria de los candidatos, yo no cambio para acomodarme” comenzó Macri que sin nombrarlo disparó contra Fernández por el alejamiento y posterior acercamiento de Fernández a Cristina Kirchner.

El candidato del Frente de Todos no se quedó atrás: “Me eduqué en esta Facultad de Derecho y sabemos que un presidente no se debe involucrar en la justicia ni firmar decretos que favorezcan a sus hermanos, esta semana se dedicaron a hablar sobre mi índice, que señala errores y conductas, estaría bueno dedicarnos a otros índices como los de la pobreza, educación o inflación. Preocupémonos por lo que importa”.

Ahora quedarán los últimos actos de campaña, los cierres el próximo jueves, la veda y la hora de las urnas el próximo domingo. Nada de lo que hizo Macri a nivel gestión entre las PASO y este domingo hace prever un cambio radical en la volutad de los votantes. De hecho todas las variables que ponían en duda su reelección incluso antes de las PASO empeoraron tras ellas. Por eso el mandatario reclamó una participación histórica el próximo domingo. Sabe que quienes no lo votaron el 11 de agosto tampoco lo harán ahora y espera que un aluvión de votantes que no participaron de las PASO le permita llegar al improbable balotaje. Son, a decir de Elisa Carrió, sus “amigos que estaban esquiando y en el divino verano europeo”, un argumento débil para sostener un sueño reeleccionista.

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