Murió Fernando de la Rúa

Tenía 81 años. Al frente de la Alianza UCR-Frepaso llegó a ser presidente de la Nación en 1999. Renunció durante la crisis de 2001. Había tenido una extensa trayectoria política.

Fernando de la Rúa saluda desde un balcón de la Casa Rosada, cuando asumió como Presidente en 1999.

El ex presidente Fernando De la Rúa falleció en la madrugada de este martes 9 de julio en la clínica Alexander Fleming, donde había sido internado en las últimas horas por una descompensación generalizada. Tenía 81 años

El 12 de diciembre de 2018, De la Rúa compartió una cena de fin de año en la que se lo vio por última vez en públicoClarín supo de algunos invitados que por un lado estaba muy animado y en el brindis pidió por el bienestar del país. Pero por el otro, también lo vieron desmejorado físicamente.

De origen radical y larga trayectoria en la vida política del país, De la Rúa quedó marcado por la crisis de 2001, que provocó la salida del Gobierno al que había llegado para suceder al menemismo en 1999, encabezando la Alianza.

Aquel 20 de diciembre de 2001 a las 19.45, el texto con la renuncia de Fernando de la Rúa a la presidencia de la Nación comenzaba a distribuirse en la sala de periodistas de la Casa Rosada. Siete minutos después, el helicóptero que llevaba a De la Rúa había despegado del helipuerto en la misma sede gubernamental. Todavía el humo cubría la zona céntrica de Buenos Aires, eco de las manifestaciones y los enfrentamientos con la Policía.

La noche anterior, habían sido amplios sectores los que -con marchas y cacerolazos- habían repudiado al Gobierno. En la mañana y en el mediodía del 20, directamente eran batallas en las calles. Y volvían los saqueos en el Conurbano, Rosario y varios puntos del interior. La situación no daba para más.

Para el doctor Fernando de la Rúa no sólo fue el fin de su presidencia, fue también el fin de su carrera política. Para el país, también era el final de un ciclo, el epicentro de dos de las jornadas más convulsionadas de su historia (19 y 20) y el comienzo de una larga incertidumbre: cinco presidentes en diez días, hasta que el Senado proclamó a Eduardo Duhalde para que asumiera al frente de una transición.

Fernando De la Rúa en 2013. (Reuters)

Fernando De la Rúa en 2013. (Reuters)

En su meticulosa, programada y prolija campaña de ascensión a las cumbres de la política, De la Rúa jamás hubiera imaginado un final así. Pero sucedió. La fina construcción de su presidencia se derrumbó apenas surgieron los problemas. La popularidad del 75% con la que asumió el 10 de diciembre de 1999 se evaporó en pocos meses y la misma Alianza entre radicales y centroizquierda (Frepaso) se desintegró con la renuncia del vicepresidente Carlos “Chacho” Alvarez tras el escándalo por las coimas en el Senado.

Entre el agotamiento de un sistema económico -que ya mostraba esos signos en el final del menemismo- y la falta de respuestas desde la política, el capital de Fernando de la Rúa se fue consumiendo. Terminó casi en soledad, con amplios sectores de su mismo partido negociando una salida con un peronismo más fortalecido por sus gobernadores y el recuperado dominio del Senado. Aquel estallido de diciembre de 2001, final de ciclo, marcó también una declinación económica de la que llevaría tiempo recuperarse (con índices pavorosos en desempleo y pobreza).

Después de ganar las elecciones del 24 de octubre de 1999, De la Rúa asumió la presidencia el 10 de diciembre del mismo año. Carlos Menem le entregó el mando.

Después de ganar las elecciones del 24 de octubre de 1999, De la Rúa asumió la presidencia el 10 de diciembre del mismo año. Carlos Menem le entregó el mando.

Más allá de las explicaciones que el propio De la Rúa daría en entrevistas posteriores, a lo largo de varios años y que constituyeron sus únicas reapariciones públicas, lo cierto es que quedó aquella imagen. La de una presidencia débil y dubitativa, y un final catastrófico. Inimaginable.

De la Rúa había nacido en Córdoba, el 15 de septiembre de 1937, y su fibra radical venía por herencia: su padre Antonio fue un destacado dirigente de la UCR y ministro de Amadeo Sabattini, cuando éste ejerció la gobernación. Aunque contaba de una infancia divertida, aventurera, lo cierto es que se destacó como estudiante: lo hizo en el Liceo Militar, donde fue abanderado. También se recibió con medalla de oro en la Facultad de Derecho, en la Universidad Nacional de Córdoba.

Los estudios eran paralelos a su militancia y fue convocado por el presidente Arturo Illia como jefe de asesores en el Ministerio del Interior, en aquel período que marcó un paréntesis entre tantas asonadas militares (hasta que el propio Illia fue derrocado para la instauración de otra dictadura, la de Onganía).

La jura de Fernando de la Rúa como presidente, en 1999. Lo observa su vice, "Chacho" Alvarez.

La jura de Fernando de la Rúa como presidente, en 1999. Lo observa su vice, “Chacho” Alvarez.

La aparición de Fernando de la Rúa como un hombre de batalla para las elecciones tuvo algo de casual. Fue en 1973. En medio del fervor peronista -la vuelta de su líder, las elecciones del 11 de marzo-, Héctor Cámpora ganó ampliamente la presidencia. Pero en la Capital Federal, hubo una tregua para aquella ofensiva del Frejuli (el frente liderado por el peronismo). Ocurrió en la elección para senadores ya que uno de los dos candidatos del Frejuli, Marcelo Sánchez Sorondo, era un nacionalista de ultraderecha, demasiado para los propios camporistas.

Así el Frejuli no reunió el 50% necesario en la elección de senadores, se requirió una segunda vuelta que se planteó con el enfrentamiento Sánchez Sorondo vs. De la Rúa, el candidato radical. En medio de tanta debacle a nivel nacional, el radicalismo tuvo entonces la oportunidad de celebrar un triunfo. Y De la Rúa, a quien ya apodaban “Chupete” por su juventud para el cargo, quedó como una carta ganadora.

Aquel 1973 fue de vértigo. La rápida renuncia de Cámpora -forzada por el propio peronismo- obligó a nuevas elecciones presidenciales, donde esa vez sí, Juan Domingo Perón era postulado para su tercer mandato (junto a su mujer Isabel) y con un favoritismo absoluto. Orilló el 62% de los votos. El radicalismo igual se presentó, casi como testimonial. Y entonces su líder y candidato, el legendario Ricardo “Chino” Balbín, llevó como compañero de fórmula… a De la Rúa. Era su ingreso a las ligas mayores.

De la Rúa, con la banda y el bastón presidencial el 10 de diciembre de 1999, día de su asunción.

De la Rúa, con la banda y el bastón presidencial el 10 de diciembre de 1999, día de su asunción.

La larga noche de la dictadura lo alejó -como a tantos otros- de los focos de la política. Todo había cambiado en 1983, con el retorno de la democracia luego de la aventura en Malvinas. Raúl Alfonsín emergía como el nuevo, carismático y movilizador líder del radicalismo. De la Rúa quedaba dentro de una línea más conservadora que, aunque se presentó en la interna, poco podía hacer ante el hombre que produjo el milagro de batir al propio peronismo y ganar la presidencia desde diciembre de 1983.

De la Rúa volvió a Senado, para el que intentó una reelección seis años más tarde. Allí fue víctima de una picardía que le impidió asumir: fue el candidato más votado en la Capital, pero un sorpresivo acuerdo entre el peronismo y la Ucedé de Alsogaray (que enseguida tendría su correlato en el gobierno de Menem), lo dejó fuera de la Cámara.

Cerca del anochecer de aquel triste 20 de diciembre de 2001, De la Rúa dejó la Casa Rosada en helicóptero. Ya no era Presidente.

Cerca del anochecer de aquel triste 20 de diciembre de 2001, De la Rúa dejó la Casa Rosada en helicóptero. Ya no era Presidente.

Sin embargo, fue ganando predicamento dentro de un radicalismo diezmado por el final de la presidencia de Alfonsín -que terminó adelantado la entrega del mando- y la derrota de Angeloz ante Menem. Y alcanzó uno de sus momentos estelares con la victoria electoral de 1996, cuando se convirtió en el primer jefe de Gobierno porteño elegido por el voto popular. De aquella gestión -que significó su trampolín a la Presidencia- no se recuerdan mayores obras, pero sí un prolijo manejo de las cuentas y a un dinámico Enrique Olivera como el hombre a cargo del día a día.

De la Rúa parecía prepararse para un destino mayor. La alianza con la centroizquierda, liderada por “Chacho” Alvarez y con predicamento en los sectores urbanos, fue el empujón que la UCR necesitaba para volver al poder.

Hubo una interna (De la Rúa vs. Graciela Fernández Meijide), donde el peso del aparato y la tradición radicales resultaron insuperables. Después, ambos unieron fuerzas para ganar la elección de 1999 contra el peronismo, que llevaba a Eduardo Duhalde como candidato. Pero, está dicho, aquella ilusión se evaporó rápidamente. Entre el corralito, los saqueos, las marchas y los fuegos de diciembre, la vida política de Fernando de la Rúa había concluido.

Juicio por la causa Oil: suman una pericia que reduce monto de la deuda

Juicio por la causa Oil: suman una pericia que reduce monto de la deuda

Jueces rechazaron suspender las audiencias y todos los planteos de las defensas. Análisis de expertos de la Corte concluye que a diciembre 2015 los planes de pago estaban regularizados y que $1600 M, de un total de $2.200 M de deuda, ya habían sido ingresados al fisco. AFIP insistirá con los $8.000 M, pero con límites del TOF.

En una previsible decisión, el Tribunal Oral Federal N°3 rechazó la suspensión del juicio oral por la supuesta defraudación ligada a la petrolera Oil Combustibles y se negó a admitir los planteos de las defensas del ex titular de la AFIP Ricardo Echegaray y los detenidos empresarios Cristóbal López y Fabián De Sousa.

Dando fin a las denominadas cuestiones preliminares del debate, anunció la incorporación como prueba de una pericia contable clave sobre los planes otorgados por AFIP para refinanciar la deuda por el Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) que son el eje de la acusación.

Las conclusiones de ese estudio realizado por peritos contadores de la Corte Suprema arrojaron dos resultados de relevancia para los cuestionamientos que comenzarán después de la feria: todos los planes de pago que había solicitado Oil estaban regularizados y al día, a diciembre de 2015; y que el monto total de la deuda financiada a través de los dos planes generales y otros dos especiales otorgados por el organismo recaudador ascendía a $2.200 millones –no los $8 mil que habían trascendido como cálculo-, de los cuales $1.600 ya habían sido ingresados al fisco.

La cuestión será central para el juicio donde están acusados Echegaray como coautor de la defraudación y López y De Sousa como partícipes necesarios. La pericia fue culminada contra reloj a partir del pedido del TOF 3 de instrucción complementaria y su inclusión era reclamada por las defensas en el pedido de suspensión del juicio. Los resultados se recibieron el martes.

La lectura de la Afip

La AFIP hizo su propia lectura: tanto así que convocó a una reunión reservada con medios de comunicación para explicar “off the record”, junto al representante de la querella Alejandro Carrió que, en realidad, el monto de la deuda resultó ser superior a los $8 mil millones que el organismo había reclamado inicialmente. Es decir, que reclamaron menos a Oil en concepto de ILC de lo que deberían. Ese cálculo incluye los montos por haber forzado la caída de todos los planes de refinanciación que ocurrieron a partir de marzo de 2016 y la exigencia de pago de deuda total que sostuvo de manera inflexible la administración de Alberto Abad. Sin embargo, esa tesis afronta una dificultad: El TOF reiteró ayer que el objeto del juicio sólo será el supuesto otorgamiento irregular de cuatro planes de facilidades sólo por los períodos comprendidos entre mayo de 2013 y agosto de 2015. Incluso, los jueces rechazaron ayer los pedidos de la defensa para que se modifiquen los requerimientos de elevación a juicio de la fiscalía y las querellas, dado que ellos mismos ya habían acotado los términos de la acusación tal como había adelantado Ámbito Financiero el 28 de junio. Y advirtió tanto a la AFIP como al fiscal Juan García Elorrio que deberán desplegar sus estrategias de acusación ciñéndose a ese criterio o bien corriendo el riesgo de extralimitarse y que no sea tenido en cuenta por el TOF.

En lo que respecta al resto de los intentos de las defensas por plantear nulidades, los integrantes del TOF Fernando Machado Pelloni, Andrés Basso y Javier Ríos los rechazaron de plano. No sin antes haber tenido discusiones internas, uno de los motivos por los que la audiencia ayer comenzó con dos horas y media de demora. En cuanto a la supuesta interferencia del Poder Ejecutivo para darle impulso a la causa contra López y De Sousa, el TOF se amparó en una denuncia por asociación ilícita que tramita en el juzgado de María Servini contra el presidente Mauricio Macri y gran parte de su gabinete lo cual sería ajeno al juicio. También sentenciaron que ninguno de los 19 imputados –integrantes de la AFIP que participaron de la aprobación de los planes a Oil- cuyas faltas de mérito y procesamientos están recién apelados ante la Cámara Federal podrán participar ni como testigos ni como acusados de este juicio. Obviamente, se negaron a suspender el debate hasta que todos los que aparecen como parte de una misma maniobra por el mismo hecho estén en idénticas condiciones. Una picardía del juez Julián Ercolini que desdobló la causa y dejó al personal de AFIP fuera de este debate.

Donde el TOF resultó contradictorio fue con el llamado como testigos a los 30 jefes de agencia y subdivisiones del organismo recaudador que habían escrito una furiosa carta contra Leandro Cuccioli denunciando que estaban siendo judicializados por haber actuado conforme al reglamento interno de AFIP y pusieron como ejemplo el proceso de “Oil Combustibles”. El TOF rechazó incorporar esa nota y la citación a testimoniar de los funcionarios pero “dejo abierto” analizar “su utilidad” en el desarrollo del juicio. Del mismo modo, avaló la posición de AFIP como querellante, el reclamo por la acción civil y difirió al momento de la sentencia definir si podría reclamar una entidad del Estado el denominado “lucro cesante” que forma parte de la demanda.

Transcurrida la feria, el 8 de agosto, se reanudará el juicio y se inaugurará la etapa de indagatorias donde tanto Echegaray como López y De Sousa aspiran a declarar. Mientras tanto, ayer la Sala I de Casación volvió a rechazar el pedido de excarcelación de los empresarios que fueron detenidos por la supuesta venta de activos del Grupo Indalo, expediente que sigue sin definición desde que en diciembre de 2017 se ordenaran las detenciones.

Insólito: amamantaba a su bebé en un avión y le pidieron que se tapara

Insólito: amamantaba a su bebé en un avión y le pidieron que se tapara

Se trata de Shelby Angel, quien contó a través de su cuenta de Facebook, que le pidieron que se tapara al alimentar a su hija durante un trayecto de larga distancia.

Shelby Angel viajo en junio, desde la ciudad estadounidense de San Francisco a Ámsterdam en los Países Bajos, junto con su hija de un año. Durante el trayecto, intentó amamantarla y, pese a que no hubo quejas, una azafata la instó a que se tapara.

Tras la viralización de la historia, un representante de la compañía explicó que la aerolínea transporta “pasajeros con una variedad de orígenes” y aseveró que “se quejan ante el personal” (si ven a una madre amamantando).

“Trataremos de encontrar una solución que sea aceptable para todos y que muestre respeto por la comodidad y el espacio personal de todos. Esto puede incluir pedir a una madre cubrir su pecho”, arremetió el provocador portavoz.

Como respuesta a la insólita decisión de la aerolínea, los usuarios comenzaron a manifestarse virtualmente aduciendo que el problema no lo tiene la madre que amamanta sino la persona que se siente molesta.

Desde la solidaridad, se impulsó una campaña de protesta en la que decenas de mujeres de diferentes nacionalidades publicaron sus fotos amamantando arrobando la cuenta de KLM. Incluso ironizaron sobre el concepto “estar tapadas”, que reclama la aerolínea.

Tras este repudio, la línea aérea publicó un comunicado en el que aclara que “las madres no están obligadas a taparse y no queremos que se sientan juzgadas por hacer lo más natural del mundo, por eso, nuestro personal de cabina puede sugerirles opciones para asegurar su privacidad”.

Elegido por nuestros editores