31/08/2025

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Escándalo Milei: Spagnuolo teme por su vida y el caso salpica a los libertarios de Necochea

28/08/2025 20:03 | Diego Spagnuolo, el ex titular de la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), sigue destapando la olla del mileísmo. Después de ser desplazado en medio de un escándalo de corrupción, asegura que teme por su vida, que lo dejaron solo, y que evalúa convertirse en “arrepentido” para no cargar con culpas ajenas.



El funcionario caído denuncia que Karina y Javier Milei, los Menem y la ministra Sandra Pettovello lo usaron como fusible y lo empujaron al vacío político. Según confió, tiene grabaciones y pruebas que podrían desatar “un quilombo padre” en el Gobierno. Incluso reveló que desde Casa Rosada le ofrecieron abogados para blindarlo, una jugada que huele más a encubrimiento que a respaldo.

Quién grabó a Spagnuolo es una de las preguntas que quita el sueño en la Casa Rosada, que sospecha de varios. Desde dueños de droguerías a sectores afines al kirchnerismo, pasando por la otrora diputada nacional por La Libertad Avanza, Marcela Pagano y su pareja, Franco Bindi –posibilidad que Pagano negó ante la consulta de LA NACION-, y hasta, incluso, adláteres de Santiago Caputo.

Pero el dato que más revuelo generó en nuestra ciudad es la sospecha de un negociado millonario detrás de la quita de 10 mil cápitas de PAMI al Hospital Municipal, que terminó engordando las arcas de la clínica privada Cruz Azul, con una transferencia estimada en 180 millones de pesos. Plata que, según Spagnuolo, habría terminado financiando la campaña de La Libertad Avanza.

Y acá es donde Necochea queda salpicada: ¿qué dicen los libertarios locales Mariano Valiante, Juan Cerezuela y María Eugenia Vallota? Nada. Silencio absoluto.

Hoy, insisten aquellos que dialogan con él, Spagnuolo tiene “miedo de vida”. O, más prosaico, “está cagado hasta las patas”. ¿Por qué? Porque no sabe a qué atenerse, dicen. Así, sus allegados no descartan que se presente como “imputado colaborador” –es decir, como “arrepentido”-, pero tampoco que cierre filas con la Casa Rosada, según cómo se muevan el Gobierno, el fiscal Franco Picardi y el juez Sebastián Casanello… y él mismo.

“Desde el Gobierno le mandaron a Santiago Viola y a los Anzorreguy, que es lo mismo que decir los Menem [es decir, el segundo de Karina Milei, Eduardo “Lule” Menem, y el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem], pero los rechazó”, dicen a su lado, aunque Jorge Anzorreguy (hijo) y Viola lo desmintieron ante las consultas de LA NACION. Indicaron, por separado, que nadie los consultó sobre un eventual patrocinio letrado y negaron cualquier tipo de contacto con Spagnuolo, directo o indirecto.

Hoy, el extitular de la Andis al que en octubre pasado el presidente Milei le firmó un poder general para representarlo en los tribunales, medita sus siguientes pasos en soledad. Su otrora pareja vive hoy en España; su madre, en Bahía Blanca; y su hermano afronta problemas de salud. Por eso se apoya en amigos de confianza, a los que clarificó su parecer. “Si yo hablo, armo un quilombo padre”, llegó a decirle a uno de ellos.

La paradoja es brutal: los que llegaron con el discurso de la “nueva política” se ven involucrados en una de las prácticas más viejas y repugnantes de la política argentina: usar la salud pública como caja para financiar campañas.

Mientras Spagnuolo habla de miedo, traiciones y negociados, en nuestra ciudad los referentes de Milei prefieren mirar para otro lado. A días de las elecciones del 7 de septiembre, el escándalo golpea directo en el corazón del mileísmo. La pregunta es inevitable: ¿hasta dónde llegará la mancha?

Con información de La Nación / Por Hugo Alconada Mon