
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha emitido la Comunicación A 8311, una medida que introduce restricciones a las entidades financieras en el mercado cambiario. La norma establece que, a partir del 1 de diciembre de 2025, la Posición Global Neta Negativa de Moneda Extranjera (PGNME) será de cumplimiento diario, limitando la exposición de los bancos a movimientos en la moneda extranjera. Además, se prohíbe que los bancos incrementen su posición de contado en moneda extranjera el último día hábil del mes respecto del saldo del día anterior.
La implementación de esta medida en el último día hábil de agosto, coincidiendo con el vencimiento de los contratos de dólar futuro, ha generado controversia. Analistas señalan que la decisión podría haber sido tomada para evitar movimientos especulativos que afecten la cotización del dólar. Sin embargo, la sorpresiva aplicación de la norma ha sido interpretada por algunos como una maniobra política para presionar al sistema financiero.
La PGNME es un conjunto de normas que permite al BCRA regular las tenencias de dólares y activos dolarizados de las entidades financieras, fijando límites a su exposición en los mercados de contado y de futuros. Con la nueva normativa, el Central busca evitar que los bancos realicen movimientos abruptos que puedan generar volatilidad en el mercado cambiario.
Esta medida se enmarca en un contexto de alta intervención del BCRA en el mercado de futuros y políticas de absorción de liquidez. Desde la finalización de las Letras del Tesoro en pesos ajustadas por inflación (LEFI) en julio, el sistema financiero ha recibido una fuerte inyección de liquidez, lo que motivó que el BCRA endureciera los requisitos de encajes para absorber pesos de la plaza. Además, el organismo se ha mantenido activo en el mercado de futuros, asumiendo posiciones que, según fuentes privadas, implicaron resultados negativos para el propio Central.
La decisión de modificar las reglas en el último día del mes ha generado malestar en el sector financiero, ya que las mesas de operaciones habían planificado sus estrategias bajo normativas previas durante todo el mes. Operadores del mercado han expresado su preocupación por la falta de previsibilidad y la posible alteración de la estabilidad del mercado cambiario.
En resumen, la Comunicación A 8311 del BCRA busca contener la volatilidad del dólar mediante restricciones a las entidades financieras. Sin embargo, su implementación en el último día hábil del mes ha generado controversia y cuestionamientos sobre su oportunidad y motivación. La medida refleja la tensión existente entre el Gobierno y el sistema financiero en un contexto de alta intervención en el mercado cambiario