
Es o se hace: Las paradojas de un candidato a concejal que busca su reelección, prometiendo lo que va a hacer cuando sea concejal.
Los documentos oficiales muestran un patrón vergonzoso. Cada vez que debía asumir por las reiteradas licencias de Arabarco, De la Hera buscó excusarse. El 23 de mayo de 2024 fue su primera nota de desistimiento: “Por medio de la presente, le informo que no podré reemplazar al concejal Juan Pedro Arabarco en el periodo de licencia del mismo”.
El 23 de agosto de ese año, Arabarco pidió otra licencia, esta vez por la emergencia sanitaria. De la Hera lo reemplazó apenas unos meses, hasta el 26 de noviembre, cuando volvió a pedir licencia personal hasta febrero de 2025.
La escena se repitió una y otra vez: en noviembre de 2024, cuando se aceptó la renuncia definitiva de Arabarco, el decreto notificó a De la Hera para que ocupara la banca. La respuesta fue la misma: otro pedido de licencia. Así, la banca pasó a Rosario Roldán.
Más allá de esta seguidilla de hechos bochornosos, lo cierto es que De la Hera, ante la renuncia de Arabaco asumió como concejal electo, pero nunca quiso cumplir con su mandato pidiendo sucesivas licencias las cuales van hasta el final de su mandato.
Entonces, ante esta situación las preguntas obligadas a formularse serian ¿Por qué el Sr. Juan Pablo De la Hera quiere ser concejal cuando ya es concejal, pero nunca quiso asumir su cargo y cumplir las funciones de concejal? ¿Siendo el Sr. Juan Pablo De la Hera al día de hoy concejal en uso de Licencia, su candidatura se trataría de una reelección? Las respuestas a esta farsa solo las tienen los integrantes de la lista de la Agrupación Comunal Transformadora (ACT).
Claramente, lejos de asumir la responsabilidad, De la Hera transformó la licencia en un deporte y una estafa electoral: febrero de 2025, junio de 2025 y hasta diciembre de 2025. Incluso corrigió una nota enviada el 4 de junio para aclarar que su “ausencia” debía incluir también todo el mes de diciembre y así y todo el Sr. De la Hera pretender ser reelecto como concejal.
El absurdo del concejal testimonial que va en busca de su reelección como concejal testimonial.
Nuevamente la pregunta cae por su propio peso: ¿por qué alguien que ya es concejal pero que nunca quiso asumir su banca pide ahora el voto de los vecinos? La explicación que deslizó en privado es tan brutal como sincera: ser concejal “le hacía perder plata” porque ganaba más trabajando como guardavidas. ¿Ahora ganara más como concejal?
Entonces, ¿qué representa hoy De la Hera? ¿El vecinalismo comprometido con la ciudad o el oportunismo de alguien que considera al cargo público como un negocio, a veces da ganancia y otras veces no?
La ACT se hunde en su propia contradicción: postula la reelección como candidato a concejal a quien convirtió la banca en un asiento vacío y en una burla a la representación popular.
El voto merece respeto, no licencias en serie ni candidaturas testimoniales. De la Hera, con su historial de excusas y renuncias encubiertas, ya mostró cuál es su verdadera lealtad y vocación: no con la gente, sino con su bolsillo.