El planteo no solo interpela a Tandil, frecuentemente citado como modelo de gestión por dirigentes políticos de Necochea, sino que refleja una problemática que atraviesa a distritos de todo el país.
En una extensa entrevista radial, Lunghi describió un escenario económico “muy complejo” y fue categórico al señalar el retiro del Estado nacional. “Hay un cambio total y yo diría que la Nación desapareció”, afirmó, al mencionar dos obras claves que quedaron inconclusas por falta de fondos nacionales: los consultorios externos del Hospital Municipal y el Centro de Desarrollo Infantil. “Para mí la salud es lo más importante porque es la vida. Vamos a intentar terminarlos este año”, sostuvo, aunque reconoció las dificultades financieras.
El jefe comunal remarcó que esta situación no es exclusiva de Tandil, sino que se replica en municipios grandes y chicos, que hoy se ven obligados a asumir responsabilidades que exceden sus competencias. En ese marco, también apuntó contra los desequilibrios estructurales de la Provincia de Buenos Aires, a la que calificó como “inviable como está”. Recordó que la provincia genera el 38% del Producto Bruto Interno del país, pero recibe apenas el 22% de la coparticipación federal.
Esa asimetría, explicó, termina recayendo sobre los gobiernos locales. “Los municipios se agrandan, pero sin plata. Nos hacemos cargo de gran parte de la salud, la educación y la seguridad”, advirtió. Como ejemplo concreto, detalló que el Municipio de Tandil sostiene diez de los trece edificios policiales que funcionan en la ciudad, una erogación que limita la posibilidad de avanzar en obras de infraestructura urbana como asfalto, cordón cuneta y servicios básicos.
La crisis económica también golpea de lleno en las finanzas locales. Lunghi señaló una fuerte caída de la recaudación producto del menor consumo, lo que impacta directamente en los recursos que giran desde la Provincia. “Este año cobramos 3.500 millones de pesos menos porque la gente consume menos. No es que me discriminen, es que no entra la plata”, explicó, sumando además las deudas millonarias que mantienen las obras sociales con el sistema de salud municipal.
Pese al contexto adverso, el intendente defendió las prioridades de su gestión. Destacó que el 42% del presupuesto municipal se destina a salud y subrayó las inversiones realizadas en seguridad, como la compra de patrulleros, equipamiento y el fortalecimiento del sistema de monitoreo. “Tandil está bien y es una ciudad segura. Hay delitos, claro, pero son mínimos en comparación”, afirmó.
Lunghi también resaltó que, aun con dificultades, la ciudad continúa siendo atractiva para la inversión privada. “Las empresas no vienen porque sí. Analizan movimiento económico, turismo, universidad, tecnología, educación y calidad de vida. Tandil es una ciudad que tiene todo”, señaló.
Sin embargo, la advertencia más fuerte estuvo vinculada a la infraestructura básica. El intendente alertó que, si no aparecen fondos nacionales para obras estructurales como cloacas y servicios esenciales, el Municipio podría verse obligado a frenar nuevas construcciones privadas. “Si no hay respuesta, corremos el riesgo de parar obras y eso genera desocupación”, advirtió.
En el cierre, Lunghi apeló a la responsabilidad política y al diálogo entre los distintos niveles del Estado. “La democracia es consenso. Podemos pensar distinto, pero hay que trabajar por la ciudad. Lo que no se puede hacer es prender fuego la ciudad para sacar ventaja política”, concluyó.
El mensaje del intendente de Tandil, una ciudad tomada como referencia por numerosos dirigentes necochenses, deja en evidencia que la falta de acompañamiento del Gobierno nacional no solo condiciona proyectos locales, sino que amenaza con frenar el desarrollo de municipios que, aun con gestiones ordenadas, no pueden sostener solos obras estructurales clave para su crecimiento.