Durante la entrevista, Dueñas explicó que el golpe de calor “es una emergencia médica que se produce cuando el cuerpo se expone de manera prolongada a temperaturas extremas o a la acción directa del sol, o bien a ambientes con calor intenso y humedad elevada”. En esas condiciones, el organismo pierde la capacidad de regular su temperatura a través del sudor, lo que provoca un rápido aumento de la temperatura corporal y puede derivar en un fallo multiorgánico.
El profesional detalló que esta situación suele presentarse cuando existe una deshidratación extrema y una sobrecarga de calor, ya sea por una exposición prolongada al sol o por la realización de actividad física intensa en horarios inadecuados. Entre los principales síntomas mencionó fiebre alta, sudoración inicial seguida de piel seca, caliente y enrojecida, taquicardia, respiración acelerada y descenso de la presión arterial. En los casos más graves, pueden aparecer confusión, delirios e incluso convulsiones, lo que requiere atención médica inmediata.

En cuanto a la prevención, Dueñas remarcó la importancia de mantenerse bien hidratados, recomendando consumir entre dos y tres litros de agua por día. También aconsejó evitar el ejercicio y la exposición solar en las horas de mayor calor, especialmente entre las 11 y las 16, y utilizar ropa liviana, de colores claros, ya que los tonos oscuros absorben más calor.
Además, sugirió evitar bebidas que favorecen la deshidratación, como aquellas que contienen cafeína o alcohol, y optar por una alimentación liviana, rica en frutas, verduras y alimentos con alto contenido de líquido.
Por último, el médico alertó sobre los grupos más vulnerables frente a los golpes de calor: niños menores de 2 años, adultos mayores de 65 y personas con enfermedades crónicas como diabetes, EPOC o hipertensión. “En estos casos, la capacidad del cuerpo para regular la temperatura está disminuida, por lo que los cuidados deben ser aún mayores”, concluyó.