Carrillo remarcó que el CIP fue concebido como “un espacio de diálogo y de interacción permanente entre el puerto y la comunidad”, subrayando la necesidad de generar canales de comunicación claros ante la magnitud de la actividad portuaria. “Estamos hablando de una potencia productiva que impacta directamente en la vida cotidiana de los vecinos”, señaló.
En ese sentido, explicó que el centro permitirá canalizar demandas, reclamos y problemáticas derivadas de la intensa operatoria del puerto. “Estos espacios sirven para plantear pedidos y que puedan procesarse adecuadamente en el marco de una interacción tan grande”, sostuvo.

Otro de los ejes destacados fue el rol educativo del CIP y su vinculación con el Hinterland. Bajo la coordinación del historiador Martín Petersen, el centro buscará explicar la red socioeconómica que conecta al puerto con distintos distritos del sudeste bonaerense. “El puerto no es solo local: integra una región amplia, donde se generan entramados productivos que benefician a toda la comunidad”, afirmó Carrillo.
Además, anticipó que, una vez finalizada la temporada de verano, el espacio profundizará su perfil pedagógico a través de programas destinados a escuelas, articulados con el equipo técnico del CIP.
De cara a 2026, el presidente del Consorcio se mostró cauteloso pero optimista. Reconoció la dificultad de superar el récord alcanzado en 2025, aunque aseguró que el objetivo será, al menos, sostener ese nivel de actividad. “Vamos a intentar superarlo, aunque sabemos que no es sencillo”, indicó.
Finalmente, Carrillo reafirmó la impronta de gestión basada en la sinergia público-privada, y cerró con una definición de fuerte contenido simbólico: “La alianza entre el trabajo y la producción es lo que va a sacar adelante a la patria. La estrella polar, como decía el General Perón, es la producción”.