En ese contexto, Maximiliano Preenski, guardavidas de Mar del Plata, relató a TN cómo vivió el dramático momento en el que debió intervenir para rescatar a cinco personas que estaban siendo arrastradas por el agua. El hecho ocurrió mientras cumplía funciones en la zona del Torreón del Monje, uno de los sectores más concurridos de la ciudad.
“Fue impresionante, es un fenómeno que no estamos acostumbrados a tener acá”, expresó el rescatista, aún impactado por la magnitud del evento. Según contó, la situación se desarrolló en cuestión de minutos, en una jornada marcada por temperaturas cercanas a los 35 grados y una afluencia masiva de turistas, estimada en unas 5.000 personas en la playa.
“Tuvimos que meternos a sacar a cinco o seis personas y, cuando las logramos sacar, el agua volvió a entrar con fuerza. Después sacamos a la gente mayor. Salimos con el agua hasta la cintura”, relató Preenski, al describir la urgencia y el riesgo que implicó el operativo.
El guardavidas remarcó que la rápida reacción del equipo de rescate fue clave para evitar una tragedia aún mayor. “Si no hubiéramos actuado de inmediato, el final podría haber sido terrible”, aseguró.
La escena, según reconstruyó, fue completamente atípica. “Cuando el mar se volvió a retirar, ya habíamos sacado a toda la gente del agua y se armó como un remolino negro en el medio del mar. Fue un fenómeno súper extraño, algo que acá vimos muy pocas veces o prácticamente nunca”, explicó.
Tras el primer impacto, las autoridades decidieron retirar a todas las personas del agua y desplegar un amplio operativo de emergencia. En el lugar trabajaron cuatro ambulancias, atendiendo casos de golpes de calor y otras lesiones provocadas por el caos y el movimiento del mar.
Preenski señaló que, luego de unos 40 minutos, cuando el mar comenzó a normalizarse, los bañistas intentaron regresar al agua. “Permitimos que se bañaran, pero no que se metieran muy adentro. Les pedimos mucha atención porque todavía había corrientes y chupones”, indicó.
Incluso después del evento principal, el equipo de guardavidas debió realizar nuevos rescates, debido a las condiciones inestables del mar. “Gracias a Dios accionamos rápido y no tuvimos ninguna situación de alguien que haya tragado agua”, concluyó el rescatista.
El meteotsunami dejó una fuerte conmoción en la Costa Atlántica y volvió a poner en evidencia la importancia del rol de los guardavidas, cuya intervención fue decisiva para proteger la vida de miles de personas en una jornada que pudo haber terminado en tragedia.