De esta manera, el proceso inflacionario cerró el año con una marcada desaceleración respecto a 2024, cuando la inflación había trepado al 117,8%. La variación interanual de 2025 implicó una reducción de 86,3 puntos porcentuales, consolidando una tendencia descendente que los analistas prevén que continuará en 2026, aunque a un ritmo más moderado.
En diciembre, el IPC mostró una leve aceleración frente al 2,5% registrado en noviembre, influido por factores estacionales y por la continuidad en la recomposición de precios relativos, especialmente en rubros como Energía, Transporte, Servicios y precios Regulados.
Según el informe oficial del Indec, la división que más aumentó en el último mes del año fue Transporte, con una suba del 4,0%, seguida por Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, que registró un incremento del 3,4%. En tanto, Alimentos y bebidas no alcohólicas fue el rubro con mayor incidencia en la variación mensual a nivel regional.
En el otro extremo, las menores subas de precios en diciembre se observaron en Prendas de vestir y calzado, con un aumento del 1,1%, y Educación, que apenas registró una variación del 0,4%. Por categorías, los precios Regulados lideraron el alza con un 3,3%, seguidos por el IPC núcleo (3,0%) y los precios Estacionales (0,6%).
De cara a 2026, el Presupuesto nacional proyecta una inflación del 10,1% para el año en curso. Sin embargo, las estimaciones de consultoras privadas son más cautas y ubican el IPC esperado en torno al doble de esa cifra, en un contexto en el que aún persisten tensiones vinculadas a tarifas, servicios y costos regulados.