por Benjamín Vázquez
“Que estén los mejores en la cancha”, agregó, convencido de que la confrontación de modelos siempre es saludable. El problema es que, puertas adentro, esa cancha libertaria se llenó de silbidos. Las declaraciones no cayeron nada bien en el seno del espacio: algunos lo tildaron de “político precoz”, otros de cortarse solo, y varios empezaron a preguntarse si la libertad también incluye largar a pedalear sin mirar al costado.
Porque más allá del discurso épico, lo cierto es que el bicicletero empezó a mostrar rápido sus verdaderas intenciones: ambiciones personales antes que construcción colectiva. Una estrategia que dejó a propios y ajenos rascándose la cabeza, mientras el estilo —violento, sobrador y apurado— sumó más enojo que adhesiones dentro del espacio que lo llevó al Concejo.
Desde Necochea Digital dialogamos con un referente y funcionario libertario local, que eligió el tono bíblico para definir la situación: “Dios se encargará de poner las cosas en su lugar”. Ahora bien, la pregunta queda flotando en el aire: ¿serán las fuerzas del cielo las que ordenen este desbande… o Cerezuela terminará siendo, para los propios libertarios, el representante del “Mal”?
Por lo pronto, la libertad explotó, pero no en el sentido esperado. Y mientras algunos gritan “¡Viva la libertad!”, otros ya murmuran que, si sigue pedaleando así, el bicicletero puede terminar yéndose —literal y políticamente— bien al carajo.