17/01/2026

Política

payaso libertario

El espejo roto de Mar del Plata: cuando el concejal Caballero insiste con ejemplos que no funcionan

16/01/2026 09:16 | Cada vez que el concejal libertario Caballero toma la palabra, Mar del Plata aparece como el modelo a seguir. Orden, decisión política y “mano firme” son parte del libreto con el que intenta justificar recetas importadas desde la gestión del intendente Guillermo Montenegro. Sin embargo, lejos de ser un ejemplo exitoso, la realidad marplatense expone un escenario atravesado por la inseguridad, el descontrol y conflictos urbanos que se repiten a diario.



La insistencia de Caballero en usar a Mar del Plata como bandera no solo resulta forzada, sino que deja en evidencia una estrategia centrada más en el impacto mediático que en la construcción de propuestas concretas y aplicables a la realidad local. Los hechos hablan por sí solos.

En los últimos días, la ciudad balnearia volvió a ser noticia por episodios que desnudan el fracaso de las políticas que tanto se exaltan desde el discurso libertario. En el sector del Polideportivo Islas Malvinas, dos trapitos fueron interceptados por la Patrulla Municipal: uno realizaba sus necesidades en plena vía pública y el otro portaba drogas. La situación escaló cuando se hallaron más estupefacientes dentro de un vehículo vinculado al procedimiento, terminando con un traslado a la Comisaría Decimosexta por tenencia ilegal.

Lejos de tratarse de un hecho aislado, los conflictos con cuidacoches se repiten en distintos puntos de la ciudad. En la zona comercial de Güemes, cuatro trapitos alcoholizados generaban disturbios, insultaban al personal municipal y debieron ser reducidos y detenidos tras adoptar una actitud hostil. Un problema crónico que ni los operativos ni la exposición en redes sociales logran erradicar.

Pero el panorama se vuelve aún más grave cuando la inseguridad alcanza niveles extremos. Días atrás, una joven motociclista fue baleada durante un robo y podría quedar paralítica. El hecho desató una fuerte reacción del sector de deliveries y motociclistas, que marcharon por el centro marplatense reclamando medidas reales ante una violencia que, según denuncian, ya no distingue zonas ni horarios.

“Hoy no solamente te roban, sino que te lastiman”, expresó el secretario general del sindicato de cadetes, quien además cuestionó controles que parecen apuntar más a trabajadores que a delincuentes. Una definición contundente que contrasta con el relato oficial que algunos dirigentes libertarios intentan vender como exitoso.

A esto se suma el persistente problema de las picadas ilegales y grupos de stunt, especialmente en la zona sur y en Punta Mogotes. A pesar de operativos, secuestros de motos y discursos duros, los vecinos continúan denunciando noches interminables de ruidos, apuestas clandestinas, menores presentes y una sensación de tierra de nadie. Las quejas se acumulan desde hace más de dos años sin soluciones de fondo.

Este es el modelo que el concejal Caballero propone imitar. Una ciudad donde los conflictos urbanos se multiplican, donde los vecinos deben recurrir permanentemente a líneas de denuncia y donde la inseguridad se cobra víctimas cada vez más graves.

Mientras tanto, en el plano local, el discurso libertario se agota en consignas, slogans y ejemplos ajenos que no resisten el menor análisis. No hay proyectos sólidos, no hay diagnósticos propios ni soluciones adaptadas a la realidad del distrito. Solo frases hechas y comparaciones que, al ser revisadas, dejan en evidencia resultados negativos.

Mar del Plata no es el espejo virtuoso que Caballero pretende mostrar. Es, por el contrario, una advertencia clara de lo que ocurre cuando se prioriza la exposición mediática por sobre la planificación, y el relato ideológico por encima de políticas públicas eficaces.