“Nunca antes vi algo así. No sé cómo no hay más gente muerta”, expresó la fiscal, visiblemente impactada por la magnitud de los hechos que debió abordar en tan corto período de tiempo. Según detalló, la cantidad de balas disparadas en distintos episodios supera cualquier antecedente reciente y refleja un nivel de conflictividad que preocupa incluso a los investigadores más experimentados.
Salas explicó que los hechos no son aislados ni espontáneos, sino el resultado de conflictos que se arrastran desde hace tiempo. “Las balaceras no empiezan cuando se aprieta el gatillo, empiezan mucho antes. La conflictividad barrial está escalando a niveles que sorprenden”, señaló.
Uno de los episodios más graves ocurrió en la intersección de Carmen de las Flores y Ayolas, donde una vivienda fue atacada con 197 disparos de ametralladora, en una causa caratulada como abuso de armas. A ese ataque se suman el homicidio registrado en el barrio Nuevo Golf y otros hechos armados ocurridos en diferentes puntos de la ciudad, que mantienen en vilo a los vecinos.
Otro dato que encendió las alarmas es la participación de jóvenes y menores de edad en varios de los hechos investigados. “Estamos hablando de la juventud. En muchos casos hay menores involucrados”, advirtió la fiscal, remarcando la gravedad social del fenómeno y su impacto a largo plazo.
Desde el Ministerio Público Fiscal reconocen que uno de los mayores obstáculos para avanzar en las causas es el miedo de los vecinos. “La gente habla, pero no quiere denunciar porque está amenazada. Acá terminan pagando justos por pecadores”, sostuvo Salas, describiendo un clima de temor que favorece la impunidad.
En ese sentido, la fiscal indicó que la mayoría de los hechos está vinculada al narcomenudeo, y remarcó que para frenar la violencia es indispensable sacar las armas de circulación. “Hay que allanar, hay que quitar las armas de la calle, pero sin denuncias es muy difícil. Entendemos el miedo de la gente”, agregó.
Con 340 disparos en solo tres días, homicidios y ataques armados de extrema violencia, Mar del Plata enfrenta uno de los momentos más delicados en materia de seguridad. Las declaraciones de la fiscal Salas no solo reflejan la crudeza de los hechos, sino que exponen una crisis profunda que atraviesa a distintos barrios y que vuelve a instalar el debate sobre el control del delito, el avance del narcotráfico y la necesidad de respuestas urgentes.
La ciudad, conmocionada, sigue sumando episodios que refuerzan una sensación de violencia descontrolada, mientras la Justicia intenta avanzar en un contexto marcado por el miedo y el silencio.