“Fue una aberración, una película. Mis hijos se quieren volver”, relató Jesús, una de las víctimas, en diálogo con el medio 0223. El hombre contó que el hecho ocurrió cerca de las 23, en inmediaciones de la rotonda del Hipódromo, cuando ingresaban a la ciudad procedentes de San Rafael junto a sus hijos pequeños.
Según el testimonio, la familia había frenado previamente a cargar combustible sobre la ruta 226, a la altura del kilómetro 7. Al no poder higienizarse allí, avanzaron algunos kilómetros más y se detuvieron al costado de la autovía para bañarse dentro de la casilla rodante. Fue en ese momento cuando tres delincuentes armados los sorprendieron y se llevaron la camioneta con el matrimonio arriba, mientras abandonaban a dos de sus hijos pequeños al costado de la ruta, en plena noche.
“Nos estábamos bañando cuando vinieron estos tipos. Les di todo, pero lo que vivimos fue de película. A mi mujer la bajaron desnuda en medio de la calle. Estamos todos shockeados”, relató Jesús, aún conmocionado por la situación.
Durante el recorrido forzado, el hombre contó que los delincuentes circulaban a gran velocidad por calles de tierra mientras él y su esposa permanecían en la casilla rodante. En medio de amenazas constantes, los agresores llegaron a decirle: “Tirate o te quemo”, mientras le apuntaban con un arma. En una de las detenciones, obligaron a su esposa a descender desnuda, y luego continuaron la huida.
“Fue algo horrible. Dentro de todo estamos vivos, pero mis hijos tienen miedo y a cada rato me preguntan cuándo nos vamos”, expresó. Finalmente, la camioneta S10 y la casilla rodante fueron encontradas en un descampado, aunque la familia sufrió importantes pérdidas materiales.
Además del impacto emocional, Jesús explicó que ahora enfrenta gastos imposibles de afrontar: no tiene la llave del vehículo, debe reparar el tambor de arranque y perdió el dinero destinado a las vacaciones, además de ropa y pertenencias personales. “Nos dejaron con lo puesto”, lamentó.
El hombre también agradeció la solidaridad de vecinos que los asistieron tras el hecho y los ayudaron en las horas posteriores a la pesadilla. Mientras intentan recuperarse del shock, la familia evalúa regresar a Mendoza antes de lo previsto, marcada por una experiencia que jamás olvidarán.