Un contundente informe técnico elaborado por trabajadores de la Dirección Nacional de Vialidad, nucleados en la Federación del Personal de Vialidad Nacional (FEPEVINA), encendió las alarmas por el grave deterioro de las rutas nacionales en la provincia de Buenos Aires, una situación que responde —según el documento— a una decisión política de abandono y desfinanciamiento del gobierno nacional libertario.
El relevamiento indica que entre el 65% y el 70% de la Red Vial Nacional se encuentra en estado regular o malo, afectando corredores estratégicos para la producción, la logística y la seguridad vial. Lejos de tratarse de una falta de diagnósticos o de recursos, el informe es categórico: el mantenimiento preventivo fue prácticamente eliminado y reemplazado por bacheos precarios, incapaces de frenar el deterioro estructural de las calzadas.
Esta situación también impacta de lleno en Necochea y la región, que dependen de rutas nacionales para la conexión con los puertos, el transporte de cargas y el movimiento turístico. Sin embargo, se desconoce hasta el momento cualquier gestión concreta de los concejales libertarios necochenses ante el gobierno nacional para reclamar obras, mantenimiento o siquiera respuestas frente a un problema que afecta directamente a los vecinos.
Entre los corredores más comprometidos en territorio bonaerense, el informe destaca la Ruta Nacional 5, clave para el transporte de cargas y pasajeros entre Luján y La Pampa. En tramos como Mercedes–Suipacha se registran problemas de capacidad, congestión y velocidades reducidas, pese a tratarse de una obra financiada con un préstamo internacional que hoy permanece virtualmente paralizada.
La Ruta Nacional 7, fundamental para la conexión entre el Área Metropolitana, el oeste provincial y el corredor bioceánico, presenta ahuellamientos severos, fisuras y pérdida de capacidad estructural, agravadas por el tránsito pesado constante. A esto se suma la situación de la Ruta Nacional 3, vital para vincular el interior bonaerense con los puertos y centros urbanos, donde calzadas angostas, banquinas destruidas y señalización deficiente generan escenarios de alto riesgo.
El documento también pone el foco en la subejecución presupuestaria: durante 2024 y 2025, más del 50% de los fondos asignados a Vialidad Nacional no fueron ejecutados, incluso aquellos provenientes del Impuesto a los Combustibles Líquidos, creado específicamente para financiar rutas. “No hay falta de recursos, hay una decisión política de no invertir”, advierten los trabajadores.
A esto se suma el vaciamiento del organismo, con la pérdida de más de 800 trabajadores especializados y la amenaza de nuevas desvinculaciones, lo que dejó a Vialidad Nacional sin capacidad operativa real para intervenir de manera integral. Las consecuencias ya son visibles: aumento de costos logísticos, caída de la velocidad media de circulación y mayor cantidad de siniestros viales.
Desde FEPEVINA alertan que cada kilómetro no mantenido hoy se traduce en mayores costos económicos y sociales a futuro, además de muertes evitables en las rutas. En ese contexto, el informe concluye con una definición clara: la infraestructura vial no es un gasto, sino una inversión estratégica.
Mientras el gobierno nacional libertario profundiza el ajuste y el abandono de las rutas, y los efectos ya se sienten en Buenos Aires y en ciudades como Necochea, el silencio y la falta de gestión de los representantes libertarios locales frente a esta problemática empiezan a quedar cada vez más expuestos.