El epicentro del foco fue el hospital Narayana Multispecialty, donde se detectó una cadena de contagios que afecta a un médico, una enfermera y otros trabajadores del sistema de salud. La situación es crítica: una de las enfermeras permanece en coma con un cuadro respiratorio severo, mientras que el resto de los infectados presenta síntomas compatibles con la enfermedad.
Según la investigación preliminar, el virus habría ingresado al centro asistencial a través de un paciente que falleció sin recibir un diagnóstico certero, lo que demoró la implementación de medidas de aislamiento y contención. El brote se habría iniciado días antes del comienzo de 2026, pero la gravedad de los cuadros en el personal sanitario terminó de confirmar la presencia del Nipah.
Como medida de urgencia, las autoridades sanitarias dispusieron el aislamiento estricto de 20 contactos estrechos y el testeo masivo de otras 180 personas vinculadas al hospital. El principal temor radica en la facilidad de propagación del virus en espacios cerrados cuando se produce transmisión de persona a persona.
El virus Nipah es una enfermedad zoonótica cuyo reservorio natural son los murciélagos frugívoros. Los humanos pueden contagiarse al consumir frutas contaminadas con saliva de estos animales o por contacto con cerdos infectados.
Su peligrosidad radica en su alta tasa de letalidad, que puede alcanzar hasta el 75% de los casos, y en la ausencia de tratamientos específicos o vacunas aprobadas. Los síntomas pueden incluir fiebre, dificultades respiratorias y encefalitis, con rápida evolución hacia cuadros graves.
En la ciudad de Calcuta, la Secretaría de Salud restringió las visitas a hospitales y mantiene bajo vigilancia permanente al personal sanitario de “primera línea”. En tanto, organismos internacionales siguen de cerca la evolución del brote para evitar que se extienda hacia otras regiones densamente pobladas del país.