28/01/2026

Opinión

la inseguridad avanza

Mar del Plata, laboratorio libertario de la inseguridad

08:31 | Los discursos de orden y mano dura suenan bien en campaña. El problema es cuando chocan contra la realidad. Y hoy la realidad de Mar del Plata, gobernada por La Libertad Avanza tras el segundo mandato de Guillermo Montenegro, hoy senador nacional, y con Agustín Neme a cargo del Ejecutivo local, muestra un escenario alarmante: delitos cada vez más violentos, zonas liberadas y una sensación de abandono que ya trasciende los límites de la ciudad.


por Benjamín Vázquez


En pocos días se conocieron tres hechos que pintan un cuadro preocupante. Una banda integrada por marplatenses, entre ellos un empleado municipal, fue desbaratada en Necochea tras protagonizar un violento asalto contra un jubilado de 87 años. Delincuentes que operaban con autos robados en Mar del Plata y se movían con total impunidad.

Al mismo tiempo, una familia que vacacionaba en el Bosque Peralta Ramos tuvo que irse de la ciudad luego de que le desvalijaran la casa: cuatro millones y medio de pesos, bolsos con ropa, llaves de dos camionetas. “Nos dejaron con lo puesto”, dijeron. Así se promociona hoy el turismo en la ciudad balnearia.

Y como si fuera poco, regresaron los “tirapiedras” en la Ruta 226: autos atacados a cascotazos para obligarlos a frenar y robarlos. “Podría haber sido una tragedia”, contó una víctima. La Policía reconoció que no tiene móviles suficientes para custodiar la zona. Una confesión que desnuda el fracaso del modelo de seguridad.

Mientras esto pasa en Mar del Plata, los referentes libertarios de Necochea parecen más interesados en el acting que en la gestión. La postal de Claraz fue el mejor ejemplo: concejales viajando en grupo a “firmar” un acta que no cambió absolutamente nada. Los propios vecinos los cruzaron sin vueltas: “Vinieron a sacarse fotos para confirmar algo que ya sabemos desde hace años”.

La pregunta es inevitable: si gobiernan Mar del Plata y dicen tener línea directa con el poder nacional, ¿por qué no gestionan recursos reales para Necochea? ¿Por qué no consiguen móviles 4x4 para la Policía Federal, que está desbordada? ¿Por qué no empujan el expediente para traer Gendarmería a la Ruta 228? Eso sería política pública. Lo otro es marketing.

Más grave aún es el contraste entre el discurso moralista y los antecedentes de algunos de sus propios concejales locales, sobre quienes pesan denuncias públicas por hechos de robo, conexiones ilegales de luz, episodios de violencia y expresiones vinculadas al nazismo. No se trata de chicanas: se trata de preguntarnos seriamente si ese es el estándar ético con el que se pretende representar a los vecinos.

Porque mientras ellos señalan, la inseguridad avanza. Mientras hacen conferencias, los jubilados son asaltados, las familias pierden todo y los autos son atacados en los accesos a las ciudades. Mar del Plata es hoy un espejo incómodo: el experimento libertario aplicado a la gestión urbana muestra más delitos, menos Estado y cero respuestas.

La política no se mide por los likes ni por las fotos en el interior. Se mide por patrulleros en la calle, por prevención, por gestión ante Nación, por resultados. Y hasta ahora, los resultados están a la vista.

Tal vez la discusión de fondo no sea solo por la inseguridad. Tal vez la pregunta más incómoda sea otra:
¿está bien que dirigentes con semejante historial y tan poca gestión real sean quienes nos representen?

Porque cuando la política se vuelve show, el que paga el precio es siempre el mismo: el vecino.