El dato de enero marca un nuevo repunte luego del 2,8% registrado en diciembre y confirma una secuencia de registros elevados que se sostiene desde mediados del año pasado. De esta manera, la inflación se mantiene por encima del piso mensual del 2,5% y vuelve a presionar sobre el poder adquisitivo de los hogares.
El principal motor del aumento fue el rubro Alimentos y bebidas no alcohólicas, que se disparó un 4,7%, muy por encima del promedio general. En segundo lugar se ubicó Restaurantes y hoteles, con una suba del 4,1%, reflejando el impacto combinado del encarecimiento de los insumos, los servicios y los costos operativos. El fuerte incremento en los productos básicos volvió a ser determinante en la conformación del índice.
En cuanto a las regiones, el Noreste argentino encabezó las subas con un 3,8%, seguido por Cuyo con un 3,0%. La región Pampeana, el nivel Nacional y la Patagonia registraron aumentos del 2,9%, mientras que el Noroeste y el Gran Buenos Aires mostraron incrementos del 2,8%, lo que evidencia una aceleración prácticamente generalizada en todo el país.
El dato adquiere además un fuerte componente político e institucional, al tratarse del primer índice difundido tras la salida de Marco Lavagna de la conducción del INDEC. El ex funcionario había impulsado una modificación en el sistema de medición que otorgaba mayor peso a rubros como tarifas y alquileres, lo que —según especialistas— habría arrojado índices aún más elevados. Sin embargo, ese cambio fue postergado sin fecha por el gobierno de Javier Milei luego de la renuncia del titular del organismo.
De este modo, el inicio de 2026 confirma que la inflación continúa sin perforar el umbral mensual y sigue impactando con mayor fuerza en los gastos esenciales, especialmente en alimentos, en un contexto marcado por ingresos reales deteriorados y una creciente presión sobre la canasta básica.