“Doctor, mi hijo dice que es lobo. ¿Cuándo conviene castrarlo?”, habría preguntado una madre en un consultorio que, hasta hace poco, solo atendía caniches y gatos con sobrepeso. El veterinario, luego de pedir que el paciente se baje de la camilla y deje de aullar, aclaró que el calendario de vacunación no contempla identidades digitales.
Especialistas en conducta explican que el fenómeno Therian refiere a personas que se identifican de manera simbólica con un animal. No implica transformación física, crecimiento de pelaje ni necesidad de antiparasitarios. Por lo tanto, tampoco hay protocolos oficiales sobre esterilización preventiva.
Desde el ámbito educativo, algunas escuelas ya analizan incorporar nuevas categorías en educación física: resistencia, velocidad y persecución imaginaria de presas. Mientras tanto, los recreos transcurren con cierta normalidad, salvo por algún estudiante que marca territorio junto al mástil.
Consultados sobre la edad recomendada para la castración, profesionales de la salud humana respondieron con una precisión técnica: “Nunca”. Argumentan que, salvo que el joven intente morder al cartero o pida alimento balanceado en lugar de viandas, no hay indicación quirúrgica.
En redes sociales, el debate continúa. Algunos sugieren collar con chapita. Otros proponen simplemente Wi-Fi limitado y tareas domésticas. Por ahora, no existen guías clínicas para intervenir en casos de identidad animal declarada.
La única recomendación consensuada es más simple: antes de buscar turno en la veterinaria, conviene confirmar que el supuesto lobo todavía rinde matemática, usa celular y pide dinero para salir el sábado. En ese caso, el tratamiento indicado sigue siendo el mismo de siempre: diálogo y paciencia.