La senadora y jefa del bloque oficialista salió a dar explicaciones en medios televisivos luego de que se conociera que el nuevo régimen podía implicar que los trabajadores enfermos cobraran solo el 75% de su salario. “Tuvimos un error y lo reconozco”, afirmó, aunque intentó relativizarlo al señalar que “puede pasar en una ley con 210 artículos”.
Según Bullrich, la modificación fue introducida por su propio bloque luego de consultar a “jueces laborales razonables”, quienes –según sostuvo– le advirtieron sobre altos niveles de ausentismo, litigiosidad y la existencia de “mafias de certificados médicos”. En ese marco, explicó que el texto se basó en la estructura de una normativa anterior que no diferencia entre enfermedades leves y patologías graves.
“No se distinguió entre un esguince y un cáncer, y ese fue el problema”, señaló, y admitió que no se aclararon las excepciones para enfermedades severas, degenerativas o irrecuperables. Ahora, indicó, el tema está siendo revisado en la Cámara de Diputados y podría ser corregido, lo que implicaría que el proyecto deba regresar al Senado.
Sin embargo, el reconocimiento del “error” abrió un nuevo interrogante en el debate político: ¿se trató de una falla técnica genuina o de una marcha atrás forzada por la presión social y las críticas de la oposición y los sindicatos?
Desde sectores opositores sostienen que el artículo fue redactado con plena conciencia de su impacto y que el retroceso responde al fuerte rechazo generado. Incluso la propia Bullrich admitió que la oposición había marcado el problema durante el tratamiento en el Senado, lo que relativiza la versión de un simple descuido.
Mientras el proyecto continúa su camino en Diputados, el oficialismo intenta desactivar uno de los focos más sensibles de la reforma. La discusión sobre las licencias por enfermedad, lejos de cerrarse, se convirtió en uno de los ejes centrales del debate sobre el alcance real de los cambios en materia laboral.