Según explicó el dirigente, la actividad solo repuntó en uno o dos fines de semana puntuales, pero el resto del período mostró niveles de trabajo muy bajos. “Fue una de las temporadas más flojas de los últimos años, con una caída cercana al 60%”, señaló.
Gambetta remarcó que la situación no fue exclusiva de Necochea, sino que también se replicó en otros destinos turísticos como Mar del Plata, Villa Gesell y el Partido de la Costa, aunque el impacto resultó más fuerte en las ciudades intermedias.
Además, sostuvo que el período fuerte de trabajo se acortó notablemente: “Antes marzo todavía era temporada, hoy prácticamente termina en febrero”.
La baja en el consumo turístico se tradujo en menos puestos laborales y en establecimientos que directamente no abrieron sus puertas. También hubo hoteles sindicales de otros gremios que permanecieron cerrados durante el verano.
“Si un hotel sindical no abre, es porque la situación es realmente complicada”, afirmó Gambetta. En temporadas anteriores el gremio registraba entre 2.000 y 2.400 afiliados activos, mientras que este año el número descendió a alrededor de 1.600 trabajadores.
En ese contexto, el sindicato logró acordar con la asociación hotelera un plus de temporada de 100.000 pesos mensuales durante cuatro meses para los empleados permanentes. “No era el número que pretendíamos, pero sabíamos que la temporada iba a ser floja”, reconoció.
Con el cierre del verano, la atención se traslada ahora a los meses de temporada baja. Desde el gremio advirtieron que, si no se generan eventos o políticas que incentiven el turismo, la situación podría empeorar.
“Si no hay propuestas fuertes en Necochea, el invierno va a ser igual o peor”, alertó Gambetta. Habitualmente, durante esa etapa del año el sindicato registra unos 600 trabajadores activos, menos de la mitad que en verano.
Consultado sobre el proyecto de reforma laboral que se discute a nivel nacional, el dirigente consideró que algunos aspectos podrían actualizarse, pero cuestionó la metodología. “Esto necesita un debate amplio con sindicatos, abogados laboralistas y todos los sectores. No puede hacerse de manera unilateral”, sostuvo.
También vinculó la crisis local con el panorama económico general, marcado por cierres de empresas y despidos, como el reciente caso de FATE, que anunció la cesantía de 920 trabajadores.
“La Argentina necesitaba cambios, pero no de esta manera tan brusca. Se están perdiendo muchas fuentes de trabajo”, advirtió.
Pese al panorama adverso, desde el sindicato continúan impulsando políticas de capacitación. Durante el último año se dictaron cursos de cocina, mozo y pastelería, y está previsto retomar esas instancias de formación en abril.
“Capacitar es fundamental. Muchos jóvenes después consiguen trabajo en otras ciudades o pueden generar su propio ingreso”, destacó Gambetta.
El balance del verano deja números bajos y un invierno cargado de incertidumbre. En ese marco, el gremio asegura que seguirá enfocando su trabajo en la defensa del empleo y en la formación profesional como herramientas para atravesar un escenario económico complejo.