En una jornada extensa y marcada por tensiones políticas, la Cámara de Diputados aprobó este jueves la reforma laboral promovida por el Gobierno, en medio de protestas sindicales y un paro general convocado por la CGT. La votación en general arrojó 135 votos afirmativos y 115 negativos, por lo que el proyecto deberá ser ahora ratificado por el Senado.
El texto fue respaldado por el oficialismo de La Libertad Avanza junto a bloques aliados como sectores de la UCR, el PRO, Innovación Federal y fuerzas provinciales. En tanto, la totalidad de Unión por la Patria, el Frente de Izquierda y otros monobloques votaron en contra.
Durante la sesión, el oficialismo logró aprobar uno por uno los 26 títulos y 218 artículos que componen la reforma, que introduce cambios profundos en el régimen de indemnizaciones, limita la ultraactividad de los convenios colectivos, restringe las tutelas sindicales y redefine el derecho a huelga, entre otros puntos sensibles. Uno de los artículos más cuestionados fue retirado: el que preveía una rebaja salarial en casos de accidentes o enfermedades no laborales.
El debate estuvo atravesado por momentos de alto voltaje político. La conducción de la Cámara, a cargo de Martín Menem, fue duramente cuestionada por la oposición cuando sometió a votación el plan de labor a mano alzada, lo que derivó en un fuerte cruce con legisladores peronistas y episodios de gritos e interrupciones.
Desde el oficialismo, el presidente de la Comisión de Trabajo, Lisandro Almirón, defendió la iniciativa al sostener que el actual marco legal “expulsa trabajadores a la informalidad” y que el país necesita reglas más flexibles para generar empleo genuino.
En contraste, el diputado de Unión por la Patria Sergio Palazzo advirtió que la norma provocará “una catarata de planteos de inconstitucionalidad” y denunció un retroceso histórico en los derechos laborales. En la misma línea se expresaron referentes como Máximo Kirchner, quien aseguró que la reforma “va a fracasar” y otorgará mayor poder a los empleadores sobre los salarios y las condiciones de trabajo.
También hubo cuestionamientos desde otros bloques. Miguel Ángel Pichetto alertó que el sistema de convenios por empresa puede ser perjudicial, mientras que desde la izquierda señalaron que el problema central no es el costo laboral sino la falta de inversión y el modelo económico.
El trámite legislativo continuará ahora en el Senado, donde el oficialismo buscará ratificar los cambios introducidos en Diputados. Para ello, se convocará a un plenario de comisiones con el objetivo de emitir dictamen y llevar el proyecto al recinto antes de la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso, que encabezará el presidente Javier Milei.
La reforma laboral se convirtió así en uno de los debates más ásperos del año parlamentario, con un escenario de fuerte polarización política y un desenlace que todavía permanece abierto en la Cámara alta.