Vecinos, instituciones, artistas y familias participaron de una jornada cargada de emoción y pertenencia, en la que no sólo se celebró un evento popular sino también la identidad de un pueblo forjado por el trabajo rural y el esfuerzo colectivo.

Durante la apertura, el intendente Arturo Rojas destacó el valor simbólico de que la celebración volviera a desarrollarse en las calles, en su lugar histórico junto a la Delegación Municipal, recuperando el escenario donde durante décadas se reunió la comunidad de Ramón Santamarina.
En ese marco, también se reconoció especialmente el trabajo de la delegada municipal Virginia Hefner y de los miembros de la comisión organizadora, quienes junto a las instituciones intermedias lograron unir a todo el pueblo detrás de un objetivo común: devolverle a la Fiesta del Girasol la importancia que siempre tuvo y mantener viva la memoria de sus tradiciones y costumbres. El compromiso colectivo fue clave para que la celebración regresara con fuerza, participación y sentido de pertenencia.


El jefe comunal remarcó que la propuesta permite recordar la identidad, la cultura y la historia de un pueblo construido por generaciones de trabajadores, y valoró especialmente la reapertura del Museo Histórico, impulsada por vecinos que, con esfuerzo propio, decidieron preservar la memoria colectiva y compartirla con quienes visitan la localidad.
También agradeció la participación de todas las instituciones, de quienes formaron parte del desfile, de los artistas y del club organizador, resaltando el trabajo conjunto entre la delegación municipal y la comunidad para concretar una jornada que volvió a unir a las familias, un recordatorio de que la identidad de Ramón Santamarina sigue viva en su gente.