Hay una imagen que se repite desde hace décadas: una mesa larga, copas alineadas, invitados que esperan la primera pregunta y, en la cabecera, Mirtha Legrand marcando el ritmo de la conversación. Esa escena, que comenzó en 1968, sigue vigente hoy, lunes 23 de febrero de 2026, cuando la conductora cumple 99 años.
La cifra impacta por sí sola, pero adquiere otro peso al cruzarse con un dato central: llega a esta edad con su programa en pantalla. En una industria caracterizada por ciclos breves y reemplazos constantes, su permanencia se convirtió en un caso singular dentro de la televisión argentina.
Nació en Villa Cañás, provincia de Santa Fe, el 23 de febrero de 1927, como Rosa María Juana Martínez Suárez. Junto a su hermana gemela, Silvia Legrand, ingresó en la década de 1940 al cine nacional, en un momento de alta producción y fuerte presencia de estudios. Aquella etapa la convirtió en una figura reconocida antes de cumplir los 20 años.
El salto masivo llegó con Los martes, orquídeas, estrenada en 1941. El éxito de la película consolidó su imagen pública y la ubicó entre las actrices jóvenes más convocantes del momento. Durante los años siguientes protagonizó numerosas producciones y se mantuvo como parte estable de la cartelera cinematográfica.
Sin embargo, el giro que definiría su carrera no ocurrió en el cine sino en la televisión. En 1968 debutó con Almorzando con Mirtha Legrand. El formato proponía algo simple y, a la vez, inusual para la época: una mesa compartida con invitados de distintos ámbitos, en una conversación pública que mezclaba actualidad, espectáculo y política.
Lo que comenzó como un programa de mediodía terminó transformándose en una marca. Con cambios de señal, variaciones de horario y modificaciones escenográficas, el ciclo acumuló 57 temporadas. La mesa atravesó gobiernos militares y democráticos, crisis económicas, reformas estructurales, cambios culturales y la irrupción de internet y las redes sociales.
Por allí pasaron presidentes en ejercicio y candidatos, funcionarios, empresarios, artistas, periodistas y deportistas. Las entrevistas no siempre fueron cómodas. Hubo preguntas que generaron incomodidad en vivo y declaraciones que impactaron en la agenda política del día siguiente. La conductora intervino, repreguntó y sostuvo un estilo directo que se convirtió en su sello.
Durante la última dictadura militar, el programa permaneció al aire. Con el regreso de la democracia en 1983, la mesa se convirtió en un espacio donde la política volvió a debatirse con exposición pública. En los años noventa acompañó el proceso de transformaciones económicas. En 2001, en medio de la crisis social y financiera, continuó funcionando como espacio de discusión en un país convulsionado.
La televisión argentina cambió radicalmente desde 1968 hasta hoy. Pasó del dominio absoluto de la pantalla abierta a la fragmentación por cable y, más tarde, a la competencia con plataformas digitales. En ese escenario, el programa mantuvo visibilidad. Fragmentos de entrevistas comenzaron a circular en portales y redes sociales, ampliando el alcance más allá de la emisión original.
La frase “Como te ven te tratan” quedó asociada a su figura y sintetiza parte de su construcción pública. También su presentación en cada emisión —“Yo soy Mirtha Legrand”— reforzó una identidad televisiva que no se diluyó con el paso del tiempo.
En el plano personal, estuvo casada con el director Daniel Tinayre, con quien tuvo dos hijos. La familia mantuvo vínculos constantes con el mundo cultural. Su hermano, José Martínez Suárez, fue presidente del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata y referente del cine nacional.
A lo largo de su carrera recibió premios Martín Fierro y múltiples distinciones a la trayectoria. Pero el dato que sobresale es la continuidad. En un medio donde los programas se cancelan por rating o por cambios de gestión, su ciclo resistió transformaciones empresariales, crisis presupuestarias y pausas temporales.
Esa permanencia también generó debates. Para algunos sectores, representa una tradición de la televisión argentina; para otros, un estilo asociado a épocas anteriores. La figura de Legrand nunca fue neutra. Su posicionamiento frente a temas políticos generó adhesiones y críticas. Esa tensión formó parte de su permanencia.
El cumpleaños número 99 la encuentra en actividad y proyectando la antesala de los 100 años. No es un retiro homenajeado ni una despedida anunciada. Es un aniversario con trabajo en curso. Esa circunstancia la distingue de la mayoría de las figuras de su generación.
El archivo acumulado por el programa constituye un registro de más de medio siglo de vida pública argentina. Miles de emisiones documentan debates, lanzamientos de candidaturas, crisis institucionales y momentos culturales. La mesa funcionó como escenario de legitimación para dirigentes y como plataforma de visibilidad para artistas.
Hoy, cuando cumple 99 años, la escena vuelve a repetirse: una mesa, invitados, cámaras encendidas y la conductora marcando el ritmo. La cifra redonda invita al balance, pero la historia no está cerrada. El calendario ya apunta al 23 de febrero de 2027.