La iniciativa había sido aprobada previamente por ambas cámaras, pero su sanción definitiva se demoró debido a que, durante el tratamiento en Diputados, se eliminó un artículo considerado especialmente polémico, que modificaba el régimen de licencias y habilitaba recortes salariales en casos de enfermedad o accidente laboral.
La sesión especial se desarrolló bajo un fuerte operativo de seguridad en los alrededores del Congreso. La última oradora fue la jefa del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, tras lo cual se procedió a la votación.
La norma fue presentada por el Gobierno como una “modernización laboral” e incorpora cambios de alto impacto. Entre ellos, se destaca la creación de los Fondos de Asistencia Laboral (FAL), destinados a financiar indemnizaciones por despido con recursos del sistema previsional. Desde la oposición, la senadora rionegrina Ana Marks cuestionó duramente este punto al señalar que se trata de “un gran curro” y que bien podrían denominarse “fondos de asistencia a la timba”.
Otro de los ejes centrales de la reforma es la implementación del llamado “banco de horas”, un sistema que permitirá a los empleadores modificar los horarios de la jornada laboral —dentro de ciertos límites— en lugar de abonar horas extras. Además, se amplía el período de prueba antes de que un trabajador sea incorporado en forma efectiva, que podrá extenderse hasta un año en el caso de las empresas más pequeñas.
La ley también crea la figura del “repartidor independiente” para regular la actividad de los trabajadores de plataformas digitales como Rappi y PedidosYa, un punto que generó fuertes críticas por parte de sectores sindicales y de la oposición, que advierten sobre un avance de la precarización laboral.
La votación se produjo luego de una breve confusión reglamentaria, cuando la presidenta del Senado y vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, aclaró que los votos debían referirse a las modificaciones introducidas por la Cámara de Diputados y no al proyecto original.
Finalmente, la reforma laboral quedó sancionada a las 22.35 con 42 votos afirmativos, 28 negativos y dos abstenciones. Los senadores que se abstuvieron señalaron estar en desacuerdo con la iniciativa, pero optaron por no votar en contra para evitar confusiones sobre el alcance de la decisión parlamentaria.
Con esta aprobación, el oficialismo concreta uno de los pilares de su agenda legislativa y abre una nueva etapa de fuerte debate político y social en torno a los cambios en las relaciones laborales en la Argentina.