“El ataque los hacía soñar con abrazar el sillón de Rivadavia”, lanzó Milei, en una referencia que fue interpretada como un mensaje hacia sectores de la oposición y también como una señal hacia la interna oficialista. La tensión quedó expuesta desde el inicio de la sesión, ya que la transmisión oficial no mostró el habitual saludo entre el presidente y la vicepresidenta.
En su exposición, Milei apuntó contra el Congreso por haber sancionado “leyes irresponsables”, contra sectores empresarios que —según dijo— “apostaban por una devaluación para beneficiarse a costa de los pobres” y contra medios de comunicación a los que acusó de realizar “operaciones para confundir al electorado”. También mencionó declaraciones recientes de dirigentes opositores, a quienes calificó de “golpistas”, y aseguró que existieron maniobras coordinadas para generar inestabilidad política y económica.
El mandatario sostuvo que, tras un primer año de gestión, la economía mostraba signos de recuperación, con tasas de crecimiento que —según afirmó— proyectaban entre un 6% y un 8%. Sin embargo, vinculó los episodios de incertidumbre a un “primer ataque” ocurrido antes del acuerdo con el FMI, que derivó en suba del riesgo país, incremento de las tasas de interés y freno a la inversión.
Milei trazó un paralelismo con momentos críticos de la historia reciente, al comparar la situación con el escenario posterior a las PASO de 2019 y con la crisis de 2001. En ese sentido, advirtió que “la política no tenía problemas en tirar a la calle uno o todos los muertos que fueran necesarios con tal de volver al poder”, una frase que elevó el tono confrontativo de su mensaje.
Además, el Presidente destacó el respaldo internacional, en particular el vínculo con los Estados Unidos y la administración de Donald Trump, al que atribuyó un rol clave en la renegociación con el Fondo Monetario Internacional para evitar una crisis cambiaria.
“El riesgo país se disparó, nunca mejor apodado como riesgo Kuka”, afirmó, al tiempo que aseguró que se perdieron puntos de crecimiento por la ofensiva opositora. Según su visión, mientras se atacaba al peso y se disparaban las tasas, la actividad económica se frenó y se aceleró la inflación.
La apertura de sesiones dejó al descubierto un clima político de alta tensión, con un presidente decidido a confrontar con la oposición y a marcar diferencias internas, en un mensaje que puso en el centro de la escena la disputa por el poder y la gobernabilidad. El discurso de Milei no solo apuntó a sus adversarios políticos, sino que también expuso las fisuras dentro del propio oficialismo, en un escenario que anticipa un año legislativo atravesado por fuertes conflictos.