La planta, ubicada sobre la Ruta 88 en Mar del Plata, mantiene desde hace meses un sistema de suspensiones parciales en medio de un contexto marcado por la fuerte caída del consumo en el mercado de la indumentaria y un escenario cada vez más adverso para la industria textil.
Según indicaron fuentes sindicales y reportes de medios locales, la medida todavía forma parte de negociaciones entre la empresa y los representantes gremiales, pero responde a la continuidad de la baja en las ventas y la reducción del nivel de producción.
Textilana S.A. es la firma detrás de los tradicionales sweaters Mauro Sergio, una marca que durante décadas fue sinónimo de la industria textil marplatense. La ciudad supo consolidarse como uno de los polos de producción de indumentaria más importantes del país, donde la fabricación de pulóveres formó parte de su identidad productiva.
Sin embargo, durante 2025 la empresa ya había comenzado a reducir su ritmo de actividad, aplicando suspensiones en distintas áreas ante la caída sostenida de las ventas.
Delegados gremiales señalaron que la producción se encuentra muy por debajo de los niveles habituales, mientras que el mercado todavía no muestra señales claras de recuperación.
Actualmente la planta continúa operando, aunque con personal reducido y parte del plantel sin tareas, mientras siguen las conversaciones para definir cómo evolucionará el esquema laboral en los próximos meses.
La situación de Textilana refleja, además, un escenario más amplio de crisis en la industria textil argentina. En los últimos meses, cámaras empresarias y entidades del sector advirtieron sobre un descenso de la actividad en distintos puntos del país.
Entre los factores más señalados aparecen la retracción del consumo interno, los altos costos de producción y el aumento de la competencia de prendas importadas, a lo que se suma el crecimiento de plataformas internacionales de venta online que ofrecen ropa a precios difíciles de igualar para los fabricantes locales.
En ciudades con fuerte tradición textil como Mar del Plata, estas transformaciones del mercado comenzaron a sentirse con mayor intensidad durante el último año.
Mientras tanto, en la planta donde durante décadas se produjeron algunos de los sweaters más reconocidos del país, los telares trabajan hoy a un ritmo menor y con un futuro marcado por la incertidumbre, a la espera de que el mercado vuelva a reactivarse y permita recuperar el nivel de producción que caracterizó a una de las textiles más emblemáticas de Argentina.