Una consejera escolar libertaria de Bahía Blanca fue condenada por la Justicia luego de comprobarse que acusó falsamente a dos hombres de haberla violado, un hecho que derivó en la detención de los denunciados durante la investigación.
Se trata de Fiorella Belén Damiani (27), quien fue sentenciada a tres años de prisión de ejecución condicional por el delito de falso testimonio agravado. El fallo fue dictado por el juez Ricardo Gutiérrez, integrante del Tribunal Oral Criminal N°1.
La condena implica que no deberá cumplir prisión efectiva, aunque se le impusieron reglas de conducta durante tres años, la obligación de fijar domicilio y someterse al control del Patronato de Liberados. Además, fue inhabilitada para declarar como testigo por un plazo equivalente al doble de la condena.
El caso se remonta a 2017, cuando Damiani denunció que dos hombres la habían violado tras una fiesta en la localidad de Punta Alta.
A partir de esa acusación, ambos jóvenes fueron detenidos durante la investigación. Sin embargo, con el avance de la causa surgieron pruebas que contradijeron su versión.
Entre ellas, videos aportados por los propios denunciados, donde se observa que la relación sexual fue consentida. A esto se sumó el examen médico, que no detectó lesiones compatibles con un abuso sexual.
En la sentencia, el magistrado sostuvo que la acusada afirmó falsamente haber sido víctima de abuso sexual con acceso carnal agravado por la intervención de dos personas, a pesar de saber que esa afirmación no era verdadera.
Durante el juicio, el fiscal Mauricio del Cero había solicitado nueve años de prisión y la detención inmediata de Damiani, pedido que también fue respaldado por el abogado de los dos jóvenes denunciados.
Tras conocerse el fallo, tanto la fiscalía como la querella anticiparon que apelarán la sentencia para reclamar una pena mayor, al considerar que la condena no refleja la gravedad del daño provocado por la falsa denuncia.
Los dos hombres, que estuvieron privados de su libertad durante el proceso judicial, manifestaron indignación por la pena en suspenso, ya que entienden que el fallo no compensa el perjuicio sufrido tras ser acusados de un delito tan grave.