La Agrupación Comunal Transformadora (ACT) volvió a quedar en el centro de la escena política local, pero no por una propuesta, sino por una nueva crisis interna que expuso divisiones profundas dentro de su bloque en el Concejo Deliberante.
El detonante fue el tratamiento de la reforma laboral, donde los concejales Juan Pablo de la Hera y Bettiana Pustilnick votaron de manera diferente: el presidente del bloque se abstuvo, mientras que su compañera rechazó la iniciativa. Sin embargo, lo más resonante no fue la diferencia de posturas, sino el cruce directo en plena sesión, donde Pustilnick cuestionó la actitud de De la Hera y lo calificó, sin rodeos, como “pecho frío”, dejando en evidencia una grieta interna que ya no se disimula.
De la Hera justificó su abstención al señalar que la ACT es un partido vecinal y que el debate llegaba “a destiempo”, además de advertir que estos temas “nos siguen dividiendo” cuando los vecinos esperan respuestas sobre cuestiones locales. Pero la respuesta de Pustilnick fue contundente: remarcó que dentro del espacio hay trabajadores y que no es momento de tibiezas, en una clara alusión a la postura de su compañero de bancada.
La escena, inusual por su crudeza, dejó al descubierto una interna que parece repetir viejos patrones dentro del vecinalismo. No es la primera vez que la ACT atraviesa tensiones de este tipo. El antecedente del doctor Juan Arabarco, quien supo perfilarse como candidato a intendente y terminó alejándose para volver a su actividad profesional, y el caso de la ex concejal Mariela Maceiro —quien debió sostener su banca en soledad tras diferencias internas— aparecen como capítulos de una misma historia que se repite.
En ese contexto, la figura de Pustilnick irrumpe con un perfil que incomoda a la conducción tradicional del espacio. Con postura firme, sin aceptar roles secundarios, la edil dejó en claro que no está dispuesta a alinearse automáticamente ni a suavizar sus posiciones, algo que, según distintas miradas, genera fricciones con sectores históricos del partido.
La crisis, lejos de apaciguarse, parece escalar. Hoy la ACT muestra un bloque debilitado, sin conducción clara y con diferencias expuestas públicamente. La autoridad de De la Hera quedó cuestionada no solo por el calificativo de su compañera, sino también porque la decisión política del bloque terminó desdibujada en la votación.
El interrogante que queda abierto es cómo seguirá esta historia. ¿Habrá recomposición interna o se encamina el espacio a una nueva ruptura? La experiencia reciente no ofrece demasiadas señales de estabilidad.
Mientras tanto, en el Concejo se aprobó por mayoría el rechazo a la reforma laboral. Pero en la ACT, el verdadero debate parece estar lejos de ese expediente: se juega puertas adentro, entre liderazgos en disputa, diferencias de fondo y una identidad política que vuelve a crujir.