Este lunes comenzará la segunda semana del juicio oral y público por el hundimiento del ARA San Juan, en el Tribunal Federal de Santa Cruz, en la ciudad de Río Gallegos, en una etapa que la querella mayoritaria considera “clave y decisiva” para determinar responsabilidades penales.
El proceso, que reúne a 34 familias de los 44 tripulantes fallecidos, entra en una instancia central con la declaración de testigos, donde se espera avanzar en el esclarecimiento de los hechos que derivaron en la tragedia.
La abogada querellante, Valeria Carreras, aseguró que las expectativas son “altísimas” y remarcó que, a diferencia de la primera semana, en esta etapa los testigos “no van a poder mentir”, lo que permitirá profundizar sobre las responsabilidades.
“Estamos preparados para pedir los falsos testimonios que sean necesarios. Hay que preguntar y repreguntar. Queremos que quede expuesto lo que ya dijeron en la instrucción y desenmascarar a quienes ocultaron la verdad”, sostuvo.
En ese marco, también cuestionó la presencia en la primera semana del Capitán de Fragata Daniel Lorenzo, auditor de la Armada y ex defensor de imputados, lo que generó sospechas dentro de la querella. “Voy a cuestionarlo”, anticipó.
En medio del avance judicial, vuelve a cobrar relevancia el testimonio de la necochense Jésica Gopar, viuda del submarinista Fernando Santilli, quien desde el primer momento se convirtió en una de las voces más firmes en el reclamo de justicia.
En declaraciones realizadas a Necochea Digital en 2020, Gopar ya advertía que el camino judicial sería extenso y complejo: “El proceso judicial será muy largo, de muchos años”, expresó en aquel entonces, aunque sostuvo la esperanza de alcanzar justicia y reparación.
Además, alertó sobre la necesidad de mantenerse firmes frente a posibles maniobras dilatorias: los familiares debían “estar atentos ante cualquier intento de retrasar u obstaculizar la llegada de la justicia”, en un contexto atravesado por el dolor permanente.
En esa misma entrevista, Gopar denunció con firmeza el espionaje ilegal del que fueron víctimas los familiares del ARA San Juan, revelando que sus comunicaciones eran vigiladas y hackeadas.
Con indignación, detalló cómo el control se extendía incluso a grupos de WhatsApp y correos electrónicos personales, lo que generó un profundo impacto en quienes ya atravesaban una situación de extrema vulnerabilidad.
A nivel personal, Gopar también compartió el difícil proceso de reconstruir su vida junto a su hijo Stéfano, quien creció sin su padre. En uno de los momentos más conmovedores, relató cómo el niño preguntaba por él y cómo eligió תמיד decirle la verdad, explicándole que “su papá está en una estrella y los cuida”.
A pesar de todo, destacó el acompañamiento de su familia y el esfuerzo cotidiano para salir adelante, transformando el dolor en una lucha colectiva que hoy se refleja en cada instancia judicial.
Con el inicio de las declaraciones testimoniales, el juicio entra en una etapa determinante. Los familiares, con figuras como Jésica Gopar a la cabeza, continúan exigiendo respuestas concretas, el fin del encubrimiento y justicia por los 44 tripulantes.
La expectativa es que esta nueva semana permita avanzar en la reconstrucción de la verdad, en un proceso que no solo busca condenas, sino también cerrar una de las heridas más profundas de la historia reciente argentina.