Se trata de un hombre de apellido Fernández, quien, visiblemente quebrado, relató con crudeza la golpiza que sufrió la joven y expresó entre lágrimas: “Siento que soy un cobarde de mierda”.
El testigo aseguró que presenció la agresión ocurrida en la madrugada del 1° de diciembre, en la zona de calles 53 y 50, cuando Javier Cerfoglio atacó a su pareja tras salir de una fiesta. Según su relato, la víctima descendió del vehículo y el acusado comenzó a seguirla, gritándole: “Subite al auto, hija de puta”, para luego golpearla por la espalda.
Fernández describió una escena de extrema violencia. Indicó que, tras varios golpes, Magalí cayó al cordón y el agresor continuó atacándola con piñas y patadas mientras ella pedía ayuda a los gritos. “Quedé paralizado, escondido atrás de un auto”, reconoció, y agregó que la impotencia por no haber intervenido aún lo persigue.
En medio de su declaración, el testigo miró al padre de la víctima y le pidió perdón: “No tuve el coraje”. También contó que su propia hija no logra perdonarle su reacción ante lo ocurrido.
El hombre relató que se retiró del lugar y dio aviso al 911, mientras los gritos de la joven aún se escuchaban. Poco después, afirmó haber oído un auto que se alejaba a gran velocidad, lo que coincidiría con la huida del acusado.
La secuencia narrada coincide con las imágenes que luego se difundieron, donde quedó registrada la violencia del ataque, previo a que el agresor cargara a la víctima en el vehículo que terminaría en el río Quequén.
Durante este estremecedor testimonio, la madre de Magalí decidió retirarse de la sala.
El juicio continuará el próximo 30 de marzo, mientras que el 6 de abril se llevarán a cabo los alegatos de las partes. El acusado no participó de la audiencia, ni de forma presencial ni virtual, desde la Unidad Penal N°44 de Batán, donde permanece detenido.
Fotos Noticias Dray