Desde el sector advierten que la situación no es nueva, pero se ha profundizado en los últimos meses. A diferencia de otras etapas de crisis, aseguran que actualmente no hay señales claras de recuperación en el corto plazo, lo que incrementa la preocupación entre comerciantes y trabajadores.
La caída es generalizada y alcanza a toda la cadena de materiales. Desde insumos básicos como ladrillos, cemento, arena y cal, hasta productos de terminación como sanitarios, griferías y revestimientos, todos muestran una fuerte baja en la demanda. Este escenario refleja no solo la paralización de nuevas obras, sino también el freno en refacciones y ampliaciones.
Los datos oficiales confirman el complejo panorama. El Índice Construya registró en el primer bimestre de 2026 una caída interanual del 28,4% en las ventas de materiales, evidenciando el desplome en la actividad, especialmente en obras privadas pequeñas y medianas.
En la misma línea, el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC), elaborado por el INDEC, mostró fuertes retrocesos en febrero: el consumo de asfalto cayó un 62,1%, el de hierro redondo y aceros para la construcción un 34,3%, y el de hormigón elaborado un 29,8% en comparación con el mismo mes del año anterior.
A este escenario se suma el encarecimiento sostenido de los costos. En la Provincia de Buenos Aires, el valor del metro cuadrado ya roza los 2 millones de pesos, impulsado por subas en materiales clave como ladrillos, hierro y productos de terminación.
La combinación de menor obra pública, pérdida del poder adquisitivo e incertidumbre económica configura así un panorama adverso para uno de los sectores más dinámicos de la economía. Por ahora, la construcción no logra encontrar un piso y el freno en la actividad sigue profundizándose.