El jefe comunal apuntó con dureza contra el Gobierno nacional por la caída de la coparticipación y la falta de recursos, asegurando que los ingresos que reciben los municipios están muy por debajo de lo necesario para sostener el funcionamiento básico.
“Enero 18%, febrero 12% y marzo 7%, contra una inflación que ronda el 43%”, detalló Arranz, al explicar que los incrementos de fondos no alcanzan ni de cerca a compensar la suba real de precios.
En ese marco, fue contundente al describir el escenario: “El problema no es solo pagar sueldos. Para llegar, tendríamos que dejar de pagar seguros, precarizar la salud, olvidarnos de la educación y aun así no llegaríamos”.
Si bien Monte Hermoso logra amortiguar parcialmente el impacto gracias a que el 70% de sus ingresos son propios, el intendente cuestionó el criterio de distribución de fondos. “Nos siguen considerando un municipio de 10 mil habitantes, cuando en verano llegamos a 150 mil”, reclamó.
Pero la declaración que más repercusión generó fue su referencia a los “Patacones”, los bonos utilizados como cuasimoneda durante la crisis de 2001. Aunque aclaró que se trata de una idea personal y no formalizada, el planteo dejó en evidencia el nivel de preocupación que empieza a instalarse en el interior bonaerense.
La situación no es aislada. El intendente de Navarro, Facundo Diz, confirmó que la crisis se repite en otros distritos: “Bajó la coparticipación, hay recesión y no nos mandan fondos”, afirmó, y advirtió que muchos municipios ya están endeudándose para poder pagar salarios.
En tanto, desde Las Flores, el intendente Fabián Blastein reconoció el impacto de la recesión, aunque señaló que por ahora logran sostener el pago de sueldos mediante un fuerte control del gasto.
El panorama expone una creciente tensión financiera en los municipios, que comienzan a alertar sobre la inviabilidad del sistema actual y reclaman respuestas urgentes frente a una crisis que ya golpea de lleno en el interior de la provincia.