La advertencia fue realizada por la Federación Argentina de la Industria del Pan y Afines, que aseguró que la rentabilidad del sector alcanzó un “mínimo histórico” y que ya no es posible seguir absorbiendo las subas sin trasladarlas a los precios.
Según indicaron, durante meses las panaderías intentaron sostener los valores para no afectar el bolsillo de los consumidores, pero la situación llegó a un punto límite que pone en riesgo la continuidad de miles de pequeñas y medianas empresas.
Entre los principales factores que explican este escenario, el sector detalló aumentos de hasta un 30% en insumos clave como grasas, margarinas, azúcar y materiales de empaque. A esto se suman incrementos en tarifas de servicios, combustibles, costos logísticos, salarios y alquileres.
Desde la entidad remarcaron que los ajustes en los precios serán necesarios para garantizar el abastecimiento y mantener la calidad de los productos, en un contexto económico cada vez más complejo.
El pan, uno de los alimentos más consumidos por los argentinos, vuelve así a quedar en el centro de la preocupación por el impacto de la inflación en la vida cotidiana, con un nuevo aumento que se suma a la cadena de subas en productos esenciales.