Entre ellas, se destaca un folleto promocional del antiguo Royal Hotel de Necochea, que sorprende por los servicios que ofrecía a sus visitantes.
El material, de estética clásica y elegante, promociona al Royal Hotel de Necochea como uno de los grandes atractivos del balneario del sur bonaerense. Ubicado sobre la explanada frente al mar, el establecimiento se presentaba como un espacio moderno y distinguido, con más de 250 habitaciones equipadas con baño privado, teléfono, calefacción y comodidades de primer nivel para la época.

Pero lo que más llama la atención —y hoy resulta una verdadera rareza— es uno de los servicios destacados en el folleto: “baños calientes de agua de mar”. Esta propuesta, que hoy puede parecer inusual, formaba parte del concepto de bienestar y salud vinculado al turismo costero de mediados del siglo XX, donde el agua marina era valorada por sus supuestos beneficios terapéuticos.

El hotel no solo apuntaba al confort, sino también a la vida social. Según el folleto, en sus amplios salones se realizaban de manera continua eventos, cenas danzantes y reuniones animadas por orquestas, consolidándose como un punto de encuentro clave para turistas y residentes. Incluso contaba con un “American Bar” y servicios exclusivos como peluquería para damas y caballeros, salón de peinados y juegos para niños.
Además, el Royal ofrecía cocina y bodega de primera, garage propio y una atención orientada a un público exigente que elegía Necochea como destino de veraneo.

Las imágenes que acompañan el folleto reflejan escenas típicas de la época: playas colmadas, familias disfrutando del verano, elegantes cenas y bailes nocturnos, en una ciudad que se consolidaba como uno de los destinos turísticos más importantes del país.
Este tipo de publicaciones, como las que comparte Bertelsen, no solo despiertan nostalgia, sino que también permiten redescubrir detalles poco conocidos de la historia local. En este caso, el dato de los baños calientes de agua de mar se convierte en un símbolo de una época donde el turismo combinaba lujo, salud y vida social en pleno auge de Necochea.