08/04/2026

Economía

crisis económica

Industria textil en rojo: fábricas paralizadas, miles de empleos perdidos y presión por importaciones baratas

07:49 | La industria textil argentina atraviesa uno de los momentos más críticos de los últimos años, con niveles de actividad que marcan un fuerte retroceso y ponen en alerta a todo el sector productivo. Según un informe de la Federación de Industrias Textiles Argentinas, la producción opera actualmente al 24% de su capacidad, el registro más bajo desde 2016.



El informe detalla que la actividad sufrió una caída interanual del 23,9% en enero, un desempeño ampliamente peor que el promedio de la industria en general, que se ubicó en torno al 3,2%. En términos concretos, esto implica que casi ocho de cada diez máquinas están paralizadas.

El impacto también se refleja con fuerza en el empleo. La cadena textil —que incluye confección, cuero y calzado— registró en diciembre de 2025 unos 100.000 puestos formales, lo que representa una pérdida de 12.000 empleos respecto al año anterior. Si se amplía el análisis, desde fines de 2023 la caída supera los 20.000 puestos de trabajo, con una tendencia negativa sostenida.

Uno de los factores que más preocupa al sector es el crecimiento de las importaciones a precios extremadamente bajos. Más del 70% de los productos ingresan al país con valores por debajo de los históricos, e incluso por debajo del costo de producción. Entre los ejemplos más llamativos se mencionan remeras de algodón a menos de 0,01 dólar, toallas por debajo de 0,30 dólar el kilo y jeans a menos de 1 dólar.

Desde la entidad advierten que esta situación genera competencia desleal y distorsiones de mercado, afectando directamente a la producción nacional.

A pesar de este escenario, algunos indicadores de consumo muestran leves signos de recuperación. Las ventas en centros comerciales crecieron un 4,3% interanual en enero, aunque gran parte de esas operaciones se realiza con productos importados y márgenes negativos, lo que no logra revertir la crisis estructural.

En paralelo, el sector continúa apostando a la modernización: en los primeros dos meses del año se invirtieron 22 millones de dólares en maquinaria. Si bien la cifra representa una caída interanual del 11%, implica una mejora frente a 2024, lo que refleja la intención de sostener la competitividad en un contexto adverso.

Desde FITA remarcan la necesidad de medidas que equilibren las condiciones de competencia. “La existencia de importaciones a precios llamativamente bajos requiere acciones concretas”, advirtieron, al tiempo que señalaron que el creciente ingreso de productos terminados, en detrimento de insumos como hilados y tejidos, profundiza la crisis del sector.

El panorama deja a la industria textil en una situación delicada, con fábricas semiparalizadas, pérdida de empleo y una fuerte presión externa que complica su recuperación.