Con el crecimiento del tránsito y la consolidación de ambas ciudades como polos turísticos y productivos, la necesidad de mejorar la infraestructura se volvió evidente. Fue así que se avanzó en el ensanche del camino, llevando su ancho a 6,70 metros en una obra que se completó en 1961.
Desde entonces, la Ruta 88 se transformó en un corredor estratégico para la región, utilizado tanto para el turismo como para el transporte de la producción. Su importancia fue creciendo con el paso de los años, acompañando el desarrollo económico y el movimiento constante entre ambas ciudades.
Sin embargo, pese a su relevancia, la traza prácticamente no tuvo modificaciones estructurales profundas desde aquella ampliación de mediados del siglo pasado. El incremento sostenido del tránsito, especialmente de vehículos pesados, y las nuevas demandas de seguridad vial dejaron en evidencia las limitaciones de una ruta concebida bajo parámetros de otra época.
En la actualidad, la Ruta 88 es considerada una vía clave pero también presenta riesgos, con numerosos siniestros viales registrados cada año.