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La magia del cuerpo en movimiento ¿Por qué festejamos bailando?

Hoy y desde hace 40 años cada 29 de abril celebramos a la danza en su Dia Internacional. Distinguida también como el «lenguaje del cuerpo”, la danza es una forma de expresión, es un modo de manifestación que revela su encanto en ese encuentro acompasado de un cuerpo o varios que se mueven acorde a un ritmo y una melodía, buscando transmitir un mensaje que no necesita de las palabras, las trasciende en el hablar metafórico del movimiento.

Como patrimonio del ser humano, la danza en cada una de sus formas, sea clásica, baile, de estilo tradicional, académico o popular, constituye un legado en todas las culturas, por lo cual, merece ser celebrada.

 ¿Por qué se conmemora cada 29 de abril?

Fue en 1982 y por iniciativa del Comité Internacional de Danza que la UNESCO proclamó el 29 de abril como Día Internacional de la Danza, en honor al gran bailarín Jean-Georges Noverre en el día de su natalicio.

El artista también conocido como «el Shakespeare de la danza”, realizó aportes fundamentales en el campo de la danza. En 1742 debuto ante la corte de Luis XV y fue invitado por el príncipe de Prusia a Berlín. En París integró el ballet de la Opéra-Comique. También bailó en Estrasburgo y Lyon. Unos años después compuso su primer ballet Fêteschinoises (Las fiestas chinas) y fue profesor de danza de la corte de María Antonieta. Falleció en la ciudad de Saint-Germain-en-Laye, al oeste de París el 19 de octubre de 1810.

El bailarín y coreógrafo reflexionó acerca de la danza y sus actores dejando una huella imborrable. Propuso un vestuario más realista y cómodo; sin máscaras que “disimularan las afecciones del alma”, transformó a la danza como natural y expresiva, pensaba que las coreografías debían ser accesibles de traslucir el corazón y las pasiones, deberían conmover, generando sensaciones y emociones en el espectador. 

El legado de Georges Noverre se replicará por todo el mundo a través de grandes virtuosos del ballet que acercarían este arte a todos los públicos. Alvin Ailey prestigioso bailarín dijo, “La danza es para todos. Creo que la danza provino de la gente y que siempre debería entregarse de vuelta a las personas”. Este concepto se actualiza permanentemente.

Desde siempre cada cultura ha tenido sus danzas buscando augurios, celebrar alegrías y sanar penas, a través de la pauta común del movimiento y del ritmo. Es así que el danzar deja ver esa correlación entre el cuerpo que evoca simbólicamente al interior del alma humana.

Hoy la danza es considerada y valorada de manera convocante e inclusiva como un modo de comunicación basada en movimientos corporales rítmicos que siguen un patrón.

Es así, que la aptitud de transmitir con el cuerpo  es condición universal a todo ser humano.

¿De que se trata el placer de bailar? El psicoanálisis con sus conceptualizaciones nos ayuda a comprender. Ya en sus inicios S. Freud nos habla del lugar que ocuparan las emociones en relación con el cuerpo. Planteando que los seres humanos nacemos dependientes, necesitados de un otro que nos cuide y asista en las necesidades básicas, desde el psicoanálisis se resalta la importancia de acompañar estas acciones con un adecuado contacto emocional, que implica el ser acariciados, arrullados y mecidos. Estas sensaciones serán registradas en huellas inconscientes para luego ser recreadas en diversas expresiones, entre ellas las artísticas  como la danza.

Nada es más revelador que el movimiento” dirá la bailarina Marta Graham, mostrando que en la danza se expresa en un hablar figurativo, en donde el cuerpo habla pero sin palabras, solo traza, evoca, recrea a través del movimiento, el rencuentro con emociones, placeres y goces de la vida emocional.

Si hay algo que sin duda la pandemia nos atestiguó ha sido el malestar por la imposibilidad del movimiento, del encuentro, del abrazo, del contacto corporal y sobre todo del baile y el festejo… sí que se extrañó.   

Hoy parecería que todo eso va quedando atrás y volvemos a juntarnos, volvemos a disfrutar de la danza como modalidad expresiva inmersos en la cultura y sobre todo volvemos a vivenciar en conjunto la magia del bailar, magia que implica la ilusión de concretar deseos, de estar en un solo cuerpo, de comunicar vivencias y de compartir sentimientos.

Por eso celebremos a la danza en su día, cada uno a su manera y dentro de sus posibilidades, volvamos al placer de jugar con el movimiento, disfrutando de expresar lo más genuino y espontáneo que tenemos, ya que la danza es sin dudas una de las formas más antiguas y efectivas de expresión que nos brinda acceso al encuentro con el gozo y la satisfacción de “ser” junto con otros.

 Lic. Maria Ana Cura

 M.N. 18193

Licenciada en Psicología (UBA)

Psicoanalista Miembro de la Asociación Psicoanalítica de Bs As

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