Hoy cumpliría años Leo Mattioli, murió en nuestra ciudad

Leo Mattioli en el Club Rivadavia

Un 7 de agosto de 2011, luego de brindar un Show en el club Rivadavia, una insuficiencia cardíaca dejaría sin vida en una habitación del Hotel Gala a una de las leyendas de la Cumbia, Leo Mattioli .

Leo Mattioli en el club Rivadavia

Fue uno de los grandes exponentes de la cumbia santafecina. Pero un grave accidente automovilístico en el mejor momento de su carrera terminó sellando su inevitable final, que sucedió casi una década después, en 2011. Hoy, en un nuevo aniversario de su nacimiento, es momento de hablar del hombre detrás de la leyenda.

Leo Mattioli
Leo Mattioli

En aquel otoño de 2009 a Leo Mattioli se le iba la vida en una cama de la terapia intensivade un hospital de Santa Fe. El diagnóstico: neumonía e insuficiencia cardíaca. Inducido al coma para poder ser intubado, estaba siendo asistido por un respirador artificial. Su presión era muy baja y el pronóstico, reservado. Por eso días en las redacciones de los diarios se actualizaba la necrológica ya reescrita en varias ocasiones, lista para ser publicada ante la confirmación del único desenlace que parecía posible

Leonardo Guillermo Mattioli nació el 13 de agosto de 1972 en Santa Fe. Se crió en un complejo de viviendas lindero al estadio de Colón conocido como Barrio Centenario. Ese fue el escenario de sus primeras shows: subía al árbol de la vereda de su casa para cantarles a los vecinos a viva voz.

A ese nene le costaba estudiar. Con mayor insistencia que esfuerzo completó la primaria, y en el secundario duró lo que tardaron en expulsarlo: una semana. Mamá María Isabel se sentó con su niño (ya adolescente), que luego del reto le confesó: “No quiero volver a la escuela, prefiero trabajar“. Hubo nuevos regaños, sí. Y más retos. Pero el jovencito se salió con la suya.

Para Marina Rosas, Leo era “el más lindo del barrio”. Y se enamoró. No, no: se enamoraron. Ella tenía 14 años y él estaba a días de los 18 cuando se pusieron de novios. Tuvieron un hijo pronto; enseguida otro más. Recién ahí formalizaron, no con una boda (jamás pasarían por el altar) sino con la convivencia: un tío de Marina les prestó “una piecita más chiquita que la mesa esta”, como recordó Mattioli en el living televisivo de Susana Giménez.

Pese a todos los pronósticos aquel corazón maltrecho no interrumpió sus latidos, y los pulmones parecieron recuperar el vigor que la neumonía había jaqueado. Así fue cómo en abril de 2009 la prensa debió archivar para otra ocasión esa necrológica varias veces actualizada: un par de semanas después de salir de terapia intensiva Leo volvería a brindar un recital…

En esa habitación mínima una garrafa se esforzaba para alimentar la pequeña hornalla de la cocina y darle temperatura -más tibia que caliente- al agua de la ducha. Pero esas cuatro paredes ya eran un hogar, el primer destino de la flamante familia. Hubo otros más en muy poco tiempo mientras Leo buscaba abrirse camino en la música.

El inicio: Leo Mattioli, rodeado por los integrantes del grupo Trinidad
El inicio: Leo Mattioli, rodeado por los integrantes del grupo Trinidad

Su aventura como cantante arrancó al incorporarse al grupo Trinidad con apenas 20 años. Y esa voz, el carisma, la presencia en el escenario, el romanticismo innato: Mattioli tenía todo para ser una gran estrella de la cumbia. Un locutor contratado para un show improvisó el apodo que terminó de sellar su destino como solista: “Damas y caballeros, con ustedes… ¡El León Santafecino!”.

En aquellos días de 2009 sus fans no hablaron de milagro, aunque le dedicaron innumerables cadenas de oración. Y en la noche de su regreso (un viernes muy frío, más invernal que otoñal), un Mattioli al que le costaba desplazarse sobre el escenario del Teatro Colonial de Lomas de Zamora les devolvió semejante adoración en forma de canciones. Entre los aullidos y los aplausos resultaba difícil oírlo, distinguir aquella voz un poco cansada, bastante más herida. El León ronroneaba antes que rugir, y le sobraba con eso: más que un sobreviviente, a esa altura era una leyenda

Con el éxito musical llegó el dinero. No de golpe claro, sino más bien de a pedacitos. Pero cada vez más. Y de ese mismo modo Leo fue construyendo su casa. La diseñó a mano sobre un papel, tanto la construcción original como las habitaciones que fue agregando a medida que la familia iba agrandándose: con Marina tuvieron seis hijos. Se instalaron en el Barrio Luz y Fuerza de la ciudad de Santo Tomé, desde donde alcanza con cruzar un puente por la Ruta 11 para regresar al Barrio Centenario. Leo nunca se alejó de sus orígenes.

Inseparables: Leo, Marina y sus seis hijos
Inseparables: Leo, Marina y sus seis hijos

Letras de amor y de erotismo: Mattioli escribía lo que vivía. Y el público se identificaba con lo que cantaba. “Soy un ser humano como cualquiera y a la gente le pasa lo que me pasa a mí”, decía este fanático de las armas, los autos y las joyas: en su mano derecha usaba un enorme anillo con la inscripción LEO, que se engarzaba a una pulsera mediante una cadena, todo en oro.

Cada mañana, Leo se despertaba a las 6.30 para hacerles el desayuno a sus hijos y llevarlos al colegio en la camioneta. Después a casa, para los mates con Marina, su mujer y su representante. Y el almuerzo familiar, luego de recoger a los chicos en la escuela. Así era la rutina semanal; los fines de semana venían los recitales. “Con la música puedo dejarle algo a cada uno de mis hijos -se entusiasmaba Leo-. Cuando mi viejo murió quedamos con una casa embargada y mil cosas, y no quiero que eso les pase a ellos”.

La época de furor trajo el exceso y los peligros: más de 10 shows cada noche, cruzando semáforos en rojo y yendo a alta velocidad para hacer a tiempo. No siempre lo lograba. Cierto día, en Jujuy, se presentó para dar el último recital ya siendo las 10.30 de la mañana del domingo. “Y la gente me estaba esperando…”, contaba Leo, orgulloso. Todo eso cambiaría con el accidente. Play

En Santo Tomé, uno de los últimos shows de Leo Mattioli

En aquella noche de 2009 Mattioli debió excusarse luego de cantar un puñado de temas: anunció que los músicos seguirán tocando mientras él se tomaría un descanso. Que le tuvieran paciencia, agregó, y caminó unos pasos hasta ocultarse al otro lado del telón del teatro El Colonial. Resguardado, se sentó en un banquito. La camisa entrabierta, el gesto apesadumbrado: estaba agitado. La neumonía había hecho estragos. Con la mano izquierda tomó la mascarilla de un respirador portátil. Luego de cada bocanada de oxígeno que recibía, casi salvadora, se la quitaba. Y le daba una pitada al cigarrillo que le habían encendido en la mano derecha. Minutos después, ya con otro semblante, regresaría al escenario para seguir cautivando a un público que ignoraba lo ocurrido detrás de escena, pero que quizás lo intuía

El 15 enero de 2000 el auto que lo trasladaba al regreso de una gira chocó en una ruta santafecina. Y Mattioli se encontró de frente con la muerte: fallecieron dos integrantes de su grupo (Sergio Reyes y Darío Bevegni), y su propia vida corrió peligro. En la cama del hospital en el que estuvo internado tres meses escribió las canciones del que sería nuevo disco, Un homenaje al Cielo, dedicado a sus viejos amigos. Cuando lo presentó en vivo Leo era otro: un león herido. Había perdido peso, se sostenía en las muletas y atenuaba con morfina los dolores de su cuerpo, lesionado en la columna vertebral.

A partir de entonces su corazón y sus pulmones (afectados por el cigarrillo) pagarían las consecuencias. Los shows se espaciaron y disminuyeron, las internaciones se hicieron frecuentes: una de 2006 en Santiago del Estero y esa de 2009 en Santa Fe, las más graves. El desenlace fatal se convirtió en una posibilidad cierta, y la prensa comenzó a reescribir su necrológica. “¡Tengo para muchos años más! Obviamente, si me cuido…“, le dijo Mattioli a Susana cuando la visitó en su programa. Era 2007. Tenía apenas 35 años.

La estirpe de Leo Mattioli
La estirpe de Leo Mattioli

El 7 de agosto de 2011, dos años después de aquel otoño de su regreso milagroso, una insuficiencia cardíaca lo derrotaría de una vez por todas en un hotel de Necoechea. Acababa de ofrecer un show en un teatro marplatense, en una banda que contaba con tres de sus hijos. Leo Mattioli murió seis días antes de cumplir 39 años, naciendo el mito que a nadie consuela. Porque con su partida la cumbia perdió al último de los románticos. Y su mujer, sus hijos, su familia, sus amigos no querían al ídolo, amaban al hombre. Aquel que se fue demasiado pronto. Y que todavía llorarán más de diez veces. Muchas más.

Después de ti: en agosto de 2011, justo en las vísperas del que hubiera sido un nuevo cumpleaños, una multitud despidió a Leo Mattioli (Foto: NA)
Después de ti: en agosto de 2011, justo en las vísperas del que hubiera sido un nuevo cumpleaños, una multitud despidió a Leo Mattioli (Foto: NA)

Por Martín Fernández Paz – Para Infobae

Con el secretario de Salud de vacaciones se movilizan municipales y médicos

Este viernes desde las 9 hs. se llevará una nueva movilización de trabajadores municipales y profesionales de la salud dado que todavía no hay fecha de cobro del arancel de salud.

En medio de una crisis económica que se vive en el municipio y que unas de las principales áreas más afectadas es la de salud, se pudo conoce que el secretario de Saludo, el Dr. Jose Maria Alvarez se encuentra de vacaciones fuera de los limites de nuestro país.

 En este contexto se hicieron asambleas en ambos hospitales y se definió movilizar mañana. La concentración será en el sindicato de calle 63 a las 9.

López sigue sin pagar el “arancelamiento hospitalario”

A los 19 días del mes, todavía no se ha hecho efectivo el pago del “arancelamiento hospitalario”; ni tampoco se tiene fecha prevista. Como ha venido sucediendo a lo largo de los últimos años el desdoblamiento del pago del arancelamiento con respecto al salario sigue perjudicando a todos los trabajadores del área de salud y bromatología, que, hasta que no se efectivice el mismo, seguirán con  el “quite de colaboración” en sus respectivos lugares de trabajo. La irresponsabilidad del intendente López hace que  los trabajadores municipales, lejos de cobrar nuestro salario el quinto día hábil del mes (como lo señala la ley), lo terminó pagando el martes 17, y en cinco cuotas; y adeudando, aún, una parte importante de los mismos para los trabajadores del área de salud. La liviandad y la falta de previsión mostrada por este gobierno, acumulada a la falta de sensibilidad social con respecto a la masa de trabajadores que dependen de este municipio, generan una situación explosiva en el ánimo y voluntad de los trabajadores. Estos cuatro años han sido de destrato, soberbia, y desidia; pero, en esta última parte, hemos alcanzado extremos insoportables. Por eso, reiteramos nuestro pedido URGENTE del pago del arancelamiento,  la continuidad del “quite de colaboración” en las áreas correspondientes y el seguro endurecimiento de las medidas de fuerza.

Yunes encendió “La Helice” y denuncio a Facundo López en la TV nacional

Seguramente esta semana para el intendente Facundo Lopez que lleva a delante los destinos municipales quedaran para el olvido.

Al paro municipal se le sumo las amenazas a trabajadores y luego renuncia de Germán Del Rey y ahora la denuncia en A24, canal de noticias nacional, del empresario Omar Yunes en un informe realizado por el periodista Rolando Graña donde cuenta con lujos de detalles como había denunciado penalmente al Jefe Comunal y a una parte del Departamento Ejecutivo municipal, por los delitos de asociación ilícita, cohecho pasivo, malversación de caudales públicos, peculado de caudales o efectos. 

El hecho en cuestión radica por servicios gastronómicos, que se habría hecho hacer aparecer como brindados al Club Atlas, y que el comerciante aseguro en la denuncia no haber prestado, pero debió facturarlos como realizados, para poder seguir con la explotación comercial del lugar. Todo esto se lo contó a Rolando Graña en el informe de A24.

El tema del complejo turístico “La Helice” llego a la prensa nacional por la magnitud del escándalo que involucra al mismísimo Intendente, su hermana Jimena Lopez y a quien en su momento era su mano derecha Pedro Bottiglieri.

 El conocido empresario Omar Yunes se presentó en 18 de mayo de 2018 en la Fiscalía y manifestó que funcionarios municipales le habrían pedido un dinero para seguir con la concesión, dinero que pago pero que luego le pidieron más. La plata en cuestión $ 124.348,08, vendría, según el denunciante, por la facturación de inexistentes almuerzos, meriendas y cenas para 41 personas del Club Atlas entre los días 23 al 28 de enero de 2017, y que una vez percibido el importe por esos servicios no prestados, lo tuvo que entregar a funcionarios municipales, de acuerdo a lo pactado con estos. Esa entrega de dinero que indica el comerciante, que explotaba la Unidad Turística, era un pago a favor de prorrogarle la concesión, que en principio tenía el Sr. Daniel Tesón.

Todo esto es contado con lujos de detalles en un informe que se pudo ver pasadas las 22hs de este viernes por A24 y que fue llevado adelante por el periodista de investigación Rolando Graña.

En el expediente hay un propuesto por las supuestas comidas brindadas por Yunes, no lleva la firma del empresario solo la firma de Jimena Lopez y lo más llamativo es ver las bebidas que se ofrecian: AGUA, JUGO TANG O ALGO PARECIDO.

Presupuesto adjuntado en expediente

El periodista cuenta con lujos de detalles como el empresario fue perseguido por el municipio, pidiéndole 300mil pesos más para poder seguir con el balneario y luego terminar con su otro negocio de Bajadas para egresados.

El empresario Omar Yunes, seguramente por la impotencia que le significo perder la concesión “La Helice”, decidió auto incriminarse y contar su verdad del entramado oculto de pedidos de coimas a cambio de no perder la concesión. Ahora no solo denunciado en la justicia local sino que contado con lujos de detalles en la TV nacional.

Los servicios que habrían sido fraudulentamente prestados fueron desde un primer momento observado por el área contable de la Municipalidad de Necochea, a través de la solicitud de gastos 1129 y la solicitud de pedido 1338, ya que la contratación no contaba con autorización previa, y aun así él tramite fue insistido. Los servicios aparecen como prestados en enero de 2017 y el trámite para su pago fue iniciado en el mes de abril de 2017.

Necochea Digital ya había presentado un informe dejando al descubierto parte de la maniobra realizada por los funcionarios de Facundo Lopez.

¿Donde comió y durmió el Club Atlas?

Cabe recordar que durante su estadía, el Club Atlas se hospedo en el complejo “Hotel Gran Avenida”, propiedad de familiares directos de quien fue nombrada para integrar la “Unidad Intendente” creada por el Intendente López. Las imágenes publicadas en la cuenta de facebook ATLAS LA OTRA PASION, muestran como el equipo no solo dormía sino también comían en dicho hotel. Lo que suma preocupación a los denunciados, desde que el Sr. Yunes, facturo servicios por almuerzos, meriendas y cenas para 41 personas del Club Atlas, desde el 23 al 28 de enero de 2017 por un total de $ 124.348,08. 

La denuncia de Yunes implica la defraudación a las arcas municipales, un perjuicio al erario público y la autoincriminación del denunciante.

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