22/06/2024

Agro

Conocer a los animales, clave para una producción eficiente y sustentable en porcinos

15/09/2023 |



Sano, cómodo, bien alimentado y seguro. Con posibilidades para expresar formas innatas de comportamiento y sin padecimientos de dolor, miedo o desasosiego. Así entiende al bienestar animal la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA). Desde el INTA destacan la importancia de capacitarse y aprender sobre el comportamiento porcino para generar ambientes y manejos productivos que consideren el bienestar animal.

“Se puede brindar bienestar animal sólo cambiando cuestiones muy simples de manejo que no requieren inversión”, aseguró Mariano Lattanzi -especialista en producción porcina en el INTA Marcos Juárez, Córdoba-.

En esta línea, explicó que “para entender a un animal es fundamental conocer cuál es su comportamiento natural y generar el ambiente y el manejo apropiado para que pueda expresarse. Darle esa posibilidad ya es buen indicador de bienestar animal”.

Un comportamiento muy fuerte que los porcinos necesitan expresar es el hozar. Se trata de una necesidad innata de frotar con el hocico para escarbar la tierra, o bien para desenterrar el alimento del suelo o por simple curiosidad. “El poder expresar ese comportamiento les da bienestar”, explicó Lattanzi, al tiempo que reconoció que “los pisos de los criaderos son de cemento, por lo que se requiere implementar algunas prácticas para mitigar esa necesidad”.

Otro comportamiento instintivo a considerar es que las cerdas, antes de parir, necesitan hacer un nido con recursos vegetales para proteger a sus crías. “Este aspecto tampoco es viable en algunos sistemas productivos”, indicó Lattanzi, quien indicó: “Limitar sus comportamientos tiene un impacto negativo en el bienestar animal, aunque, muchas veces no afecta la productividad”.

De todos modos, según detalló, “el bienestar animal no es cualitativo sino es una condición continua que puede mejorarse constantemente y cuando se hacen mejoras en línea con las buenas prácticas ganaderas, en general, también hay un impacto positivo en la rentabilidad”.

En línea con las mejoras, hizo hincapié en todos los eslabones de la cadena productiva: “el bienestar animal debe estar presente en la granja, en los criaderos, durante el traslado y en el frigorífico”. Es que, según explicó Lattanzi hay que poner especial atención en las últimas 24 horas de vida porque “el cerdo es muy sensible al estrés pre-faena que tiene un impacto muy grande en la calidad de la carne”.

Por esto, subrayó la necesidad de la capacitación y formación de todas las personas que están en contacto directo con los animales y son responsables de su bienestar animal, desde el granjero hasta el chofer del camión de transporte.

“Es importante tener en cuenta aspectos y conceptos de sensibilización directamente vinculados con el bienestar animal”, subrayó, al tiempo que se refirió a los recientes estudios que señalan que los animales, no sólo tienen conductas que hacen referencia al instinto y cognición, sino a que tienen estados afectivos positivos y negativos que son capaces de demostrar de diversas maneras. Conocerlos, entenderlos y producir en línea con estos comportamientos naturales, mejora el bienestar animal y la productividad de los sistemas.

“Desde hace algunos años, hay un cuestionamiento de una parte de la sociedad muy marcado en línea con el bienestar animal que avanza junto con proyectos de resoluciones que buscan regular los requerimientos mínimos para los criaderos que, a corto o mediano plazo, se implementarán”, reconoció el especialista. Además, aseguró que los productores son conscientes de este contexto y buscan anticiparse de la mano de la capacitación para mejorar sus producciones. Para acompañar este proceso de mejora está el INTA.

Hace más de 20 años, Europa produce con protocolos que consideran una serie de indicadores medibles en los criaderos. Son muy completos y complejos, pero difíciles de aplicar. A partir de esta experiencia, la Argentina busca identificar, de manera consensuada con los productores, cuáles de los indicadores mundialmente aceptados son los más relevantes en los sistemas productivos porcinos en Córdoba.

Esto surgió a partir del Desafío 61 de la Secretaría de Ganadería del Ministerio de Agricultura y Ganadería de Córdoba que manifestó: “Faltan datos y/o mediciones sobre bienestar animal en el sistema de producción porcina provincial, lo cual no contribuye al contexto de promoción de políticas públicas y/o incorporación en la práctica de manejo”.

Para resolver esto, se diseñó el proyecto ImpaCT.AR de Bienestar Animal en el que trabaja un equipo de investigación interdisciplinario e interinstitucional liderado por Juan Busso del IIBYT (Conicet/UNC) con participantes del INTA, del Instituto de Ciencia y Tecnología de los Alimentos (ICTA), de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) , Universidad Tecnológica Nacional (UTN), la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Buenos Aires (UBA), la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y University of Veterinary Medicine de Viena (Austria).

Este desafío plantea cuantificar el bienestar animal en los diferentes sistemas de producción porcina en Córdoba, con potencial de aplicación en el resto de la Argentina. La selección de indicadores en el territorio permitirá considerar la utilidad de indicadores internacionales o rectificarlos para mejorar su aplicabilidad y fomentar la innovación en la tecnificación ganadera.
Así, se facilitará la elaboración de políticas públicas más específicas a través de guías, manuales, reglamentos o leyes orientadas a incrementar el bienestar animal y el valor agregado de la producción porcina.-