30/05/2024

Provinciales

SALUD MENTAL: contra el estigma y la indiferencia al sufrimiento psíquico

10/10/2023 |



El 10 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental. 

Los profesionales de esta área celebramos que exista un día que nos permita crear conciencia a nivel global, sobre los problemas de salud mental. Así mismo, nos permite  movilizar recursos para ayudar a las personas y promover la salud como base para una vida satisfactoria individual y colectivamente.

A partir de la pandemia en 2020, los problemas en la salud mental de las personas se han incrementado de una manera exponencial, la ansiedad, la depresión e incluso el suicidio son algunas de las problemáticas más frecuentes que se encuentran en poblaciones de alto riesgo psicosocial. Para el abordaje de estas problemáticas, no basta con la construcción de espacios terapéuticos, sino que también se requiere de apoyo y reconocimiento por parte de las diversas instituciones (políticas, de educación, de salud y económicas) que se constituyan en garantes de los derechos humanos y de las prácticas democráticas como favorecedoras del desarrollo humano y del cuidado de la vida.

Como psicoanalistas, tenemos la responsabilidad de promover y atender las necesidades individuales y colectivas relacionadas con la salud y prevención de la enfermedad mental. Por esta razón, la importancia de abrir espacios de escucha, donde las personas puedan encontrar en el diálogo con otro, el alivio a sus padecimientos psíquicos.

El desarrollo del sujeto es de naturaleza similar al de la cultura y ambos se influyen mutuamente. Respecto a la consideración en particular de la salud mental, ocurre algo especial en el entramado de lo individual y cultural. Dice Emiliano Galende “...salud y enfermedad mental, tanto en los individuos como en los grupos humanos, los modos teóricos  en   que son abordados y los saberes que se ponen en juego, requieren de una referencia a la realidad social”. (E. Galende, 1990[i])

La comprensión social acerca de la enfermedad mental, por su compleja y enigmática naturaleza, fue construyendo representaciones a partir de los mitos, especulaciones y creencias, hasta la conformación de saberes y teorías, y las prácticas correspondientes. (Galende, 1990).

Durante mucho tiempo, y aún en la actualidad, estas construcciones han derivado en una conducta estigmatizante, discriminatoria y agresiva contra las familias y los pacientes  que padecen una enfermedad mental. Como por ejemplo, que la salud mental o la consulta psicológica es “para los locos”.

Una comprensión distorsionada contribuye a que estas personas no logren integrarse a la sociedad, causando así una tensión entre el paradigma de cómo debe ser la “salud, normalidad y felicidad” y las posibilidades concretas de los sujetos.

En este sentido, es importante comprender que el sufrimiento psíquico puede llegar a ser grave y su atención y resolución no ocurre por cuestiones de mera “voluntad”.

El campo de la Salud Mental, en su constitución actual, no es el resultado acabado, moderno, de una concepción más correcta de los problemas y unas prácticas más sabias y racionales, sino la forma en que se van definiendo las problemáticas de la Salud Mental y sus abordajes en la actual coyuntura. (Galende, 1990).

En esta línea, la práctica médica psiquiátrica desde la manicomialización y la psicofarmacología proponían un abordaje donde el sufrimiento psíquico era atendido en su forma, pero no en su fondo. La subjetividad era menospreciada al igual que la manera de sentir, de pensar y de entender un sufrimiento, anulando al sujeto que testimonia su padecer y que es el único autorizado a hablar de ello.

En la región

En países de Latinoamérica como Argentina, Colombia y México, la enfermedad mental como el tratamiento de la misma es todo un reto para el sistema de salud y los profesionales del área. Persiste la situación de discriminación del sufriente y de su familia resultando la consulta psicológica y psiquiátrica una consulta muy saturada de prejuicios, esto sin mencionar las grandes dificultades en algunos casos para el acceso oportuno a los servicios de salud.

El contexto social históricamente contiene profundas violencias y traumas llegando a naturalizar el dolor emocional. Esto ha causado que el índice de algunas enfermedades mentales e incluso el suicidio, se incrementen año tras año sin tener una solución de fondo. A esta compleja problemática, en general se le atribuye una disposición individual sin abordar lo suficiente las condicionantes sociales y comunitarias presentes en las prácticas públicas y privadas.

La pandemia causó un gran impacto en las personas y el tejido social, pero también ha dado grandes oportunidades para la sensibilización, visibilización e intervención por parte de los profesionales de la salud mental. Este aspecto positivo se ha visto reflejado en los aumentos de la demanda de consultas a los servicios de salud mental tanto a nivel hospitalario como privado.

Vemos con optimismo que se haya generado una comprensión más empática hacia las personas que han padecido o padecen de alguna alteración emocional y anímica en cualquiera de las etapas de su vida.

Nuestros pioneros:

En la década del 60 el enfoque preventivo sobre la salud mental cobra relevancia en todas partes del mundo.

En esa historia, el psicoanálisis ha sido de gran ayuda ya que desde sus orígenes está socialmente ligado a la cura y comprensión de la cultura (Galende, 1990).

En América Latina, se ha trabajado en la construcción de un vínculo humanizado  con las personas con algún padecimiento mental.

En Argentina, tenemos algunos pioneros tales como: Enrique Pichon Riviere, José Bleger, el grupo que trabajó en el Hospital de Lanús, dirigido por Mauricio Goldemberg y Valentín Barenblit.

También es de destacar la presencia de profesionales de la salud mental en distintos ámbitos de intervención además del clínico, el judicial, escolar, organizacional y diversos programas de intervención comunitaria.

En la actualidad

En una época de auge de las tecnologías y redes de comunicación es esperable que sean utilizadas para ampliar los alcances de asistencia y modalidades de intervención en salud mental. Son ejemplo de ello, el programa AbuseLine S.O.S. en redes que asiste a niños y adolescentes que sufren maltrato, Línea Te escuchamos (para atención en pandemia y postpandemia), de la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires, y todo el conjunto de acciones de atención a migrantes de dicha Asociación en colaboración con la Organización Internacional para las Migraciones de la O.N.U. 

Es muy importante continuar trabajando en acciones que promuevan entornos y condiciones que propicien el bienestar de las personas, así como también, mejorar,  reforzar y crear recursos que colaboren en la contención y acompañamiento de las personas en los problemas en salud mental.

Lic. Verónica Damonte

Lic. Juan Pablo Niño

Subcomisión de Hospitales de la Secretaría de Psicoanálisis y Comunidad, coordinada por Mg. Isabel Mansione de la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires.


[i] Emiliano Galende, Médico, Psicoanalista, Docente e Investigador. Autor del libro “Psicoanálisis y Salud Mental”. Ed. Paidos, 1990.