La crisis en el sistema de atención del PAMI atraviesa uno de sus momentos más críticos y ya genera alarma tanto en los profesionales de la salud como en las entidades médicas. En este contexto, el Colegio de Médicos de la Provincia de Buenos Aires advirtió sobre un “desfinanciamiento extremo” que podría derivar en un colapso del sistema y dejar sin cobertura real a millones de jubilados.
El conflicto se intensificó en los últimos días con un paro nacional de médicos de cabecera por 72 horas, en reclamo de mejoras en los honorarios y condiciones laborales. Según denuncian, los cambios introducidos por la resolución 1107/2026 modificaron el esquema de pagos, eliminando la consulta presencial como unidad de ingreso y reemplazándola por un sistema de cápita fija que no contempla la cantidad ni la complejidad de las prestaciones.
Esta modificación, aseguran, implicó una caída significativa en los ingresos mensuales, que pasaron de aproximadamente $2.100.000 a $1.400.000 por jornadas completas, además de la eliminación de incentivos vinculados a la formación profesional continua.
En paralelo, médicos de distintas regiones comenzaron a visibilizar la situación con campañas públicas, en las que califican los honorarios como “aranceles de indigencia”. Según explican, el valor actual por consulta ronda los $2.100, un monto que comparan irónicamente con “dos paquetes de caramelos”, y que no alcanza a cubrir costos básicos como alquiler, insumos y servicios.
Frente a este escenario, muchos profesionales comenzaron a implementar un “arancel compensatorio” de $10.000 por consulta, una medida que busca sostener la atención pero que genera incertidumbre entre los afiliados, atrapados entre la necesidad de atención médica y la pérdida de poder adquisitivo.
Desde el Colegio de Médicos advirtieron que la combinación de bajos honorarios, deudas acumuladas y cambios en el sistema está empujando a los profesionales a abandonar las cartillas. “El Estado está asfixiando a los prestadores y dejando a los jubilados sin cobertura real”, señalaron, y calificaron la situación como un “abandono institucional” hacia uno de los sectores más vulnerables.
Mientras tanto, crece la tensión en consultorios de todo el país y se espera una respuesta oficial del PAMI ante un conflicto que ya impacta directamente en la calidad y el acceso a la atención médica. “No hay salud pública sin médicos dignos, ni justicia con jubilados desprotegidos”, concluyeron desde la entidad.