La medida de fuerza, impulsada en rechazo a los cambios en el sistema de pagos establecidos por la resolución 1107/2026, no fue total en la ciudad, pero sí suficiente para generar incertidumbre entre afiliados y poner en evidencia el deterioro del sistema. Con urgencias garantizadas pero con fuerte afectación en la atención primaria, la situación golpeó directamente a uno de los sectores más vulnerables: los jubilados.
Sin embargo, en paralelo a este escenario, desde La Libertad Avanza Necochea difundieron un comunicado en el que negaron la existencia de un ajuste y defendieron el rumbo del Gobierno nacional, asegurando que se trata de un “cambio de modelo” orientado a la eficiencia. Una postura que, frente a los hechos concretos, queda rápidamente desdibujada.
Números que no cierran, médicos que no alcanzan
Los propios profesionales fueron contundentes: el nuevo esquema fija un pago de apenas 2.100 pesos por paciente, independientemente de la cantidad de consultas, lo que vuelve inviable sostener consultorios. Con ingresos que deben cubrir alquileres, servicios y personal, muchos médicos advierten que el sistema “no cierra por ningún lado”.
A esto se suma un dato alarmante a nivel local: entre 18 y 20 médicos de cabecera atienden en Necochea, pero alrededor de 5.000 afiliados no tienen profesional asignado. La consecuencia es directa: más presión sobre el hospital público o, en muchos casos, la obligación de pagar consultas privadas.
Del “ordenamiento” a la realidad
El comunicado libertario habla de “transparencia”, “eficiencia” y “uso responsable de recursos”, pero evita mencionar el efecto inmediato de estas políticas: recorte de medicamentos, deterioro en los honorarios médicos y reducción de prestaciones.
El caso del Programa Remediar es un ejemplo concreto. La baja de decenas de medicamentos esenciales no es una discusión teórica sobre modelos de gestión: es la falta de antibióticos, inhaladores o tratamientos básicos que terminan empujando a los pacientes al hospital.
En ese contexto, sostener que “no hay retiro del Estado” resulta, como mínimo, desconectado de la realidad cotidiana que enfrentan pacientes y profesionales.

Una crisis que ya se siente
El conflicto en PAMI no es un hecho aislado, sino parte de un proceso más amplio. Afecta también a la salud mental, a clínicas privadas y a la provisión de insumos, en un escenario que se vuelve más delicado ante la llegada del invierno.
Los médicos lo resumen sin rodeos: el sistema está en crisis. Y esa crisis no se explica por “problemas heredados” únicamente, sino por decisiones actuales que impactan de lleno en el funcionamiento cotidiano.
Relato versus realidad
En Necochea, el intento de La Libertad Avanza de instalar que no hay ajuste choca con una evidencia concreta: médicos que paran, jubilados sin atención garantizada, consultorios en riesgo de cierre y un sistema público cada vez más exigido.
La discusión sobre modelos puede darse en el plano teórico. Pero cuando faltan profesionales, medicamentos y respuestas, la realidad termina imponiéndose. Y en ese terreno, el discurso libertario local queda expuesto más como una defensa política que como una explicación creíble de lo que está ocurriendo.