En tiempos atravesados por la inmediatez y el consumo veloz de contenidos digitales, la Biblioteca Popular Andrés Ferreyra decidió detenerse un momento para poner en valor un hábito silencioso, pero profundamente transformador: la lectura.
El pasado 16 de abril, en un emotivo acto organizado junto al Centro Cultural de Necochea, la institución distinguió a los socios que más libros retiraron durante 2025. La iniciativa nació de una idea simple pero poderosa: no solo celebrar a los libros, sino también a quienes les dan vida a través de sus recorridos lectores.
Para concretarlo, se apoyaron en el sistema de gestión que utilizan las bibliotecas populares de todo el país, que permitió analizar el registro de préstamos y detectar a quienes mantuvieron un vínculo más constante con las estanterías. Así, se establecieron tres categorías de reconocimiento: más de 50 libros (trayectoria destacada), más de 80 (lector de honor) y más de 100 (gran lector del año).
Sin embargo, más allá de los números, la jornada dejó una imagen difícil de olvidar. La gran protagonista fue Paulina Gallardo, quien con apenas 10 años encabezó el ranking tras superar los 100 libros leídos en un año. Su logro no solo sorprendió, sino que también puso en cuestión la idea de que las nuevas generaciones han dejado de lado la lectura en papel.
Junto a ella, también fueron reconocidos Ricardo Brunato y Ruth Yelpo, dos adultos que completan un podio tan diverso como representativo. Tres edades, tres trayectorias distintas, pero una misma pasión: el encuentro constante con nuevas historias.
Desde la institución destacaron que este reconocimiento va mucho más allá de una estadística. Cada libro leído implica una experiencia, una conversación íntima y una forma de habitar el mundo. “Nuestra joven socia no solo rompe el molde, sino que también nos recuerda que la imaginación sigue siendo un territorio fértil y que la biblioteca es el lugar donde todo eso puede suceder”, expresaron con orgullo.
La iniciativa también busca generar un efecto contagio en la comunidad. Al visibilizar estas trayectorias, la biblioteca no solo reconoce la constancia de sus socios más activos, sino que también invita a otros vecinos a acercarse, explorar y redescubrir el placer de la lectura.
En definitiva, en un contexto donde todo parece efímero, la Biblioteca Andrés Ferreyra eligió destacar lo perdurable: el vínculo entre los lectores y los libros, una relación que, como quedó demostrado, sigue más viva que nunca en Necochea.