El disparador del encuentro fue un pedido de informes impulsado por concejales libertarios, redactado por el edil Caballero. Sin embargo, al momento de dar explicaciones, la escena fue otra: de todos los firmantes, solo uno asistió.
Y ahí empezó el show.
“Pensé que las alertas meteorológicas las hacías vos, Augusto”, lanzó el concejal Juan Cerezuela, dejando en claro que el problema no era la falta de información… sino de conceptos básicos.
Como si eso fuera poco, el propio edil reconoció sin rodeos: “Yo no traje nada preparado porque no tengo ni idea del tema. La nota la arma Caballero”.
Sí, así. Sin filtro.
El desconcierto no tardó en generar reacciones en el resto del recinto. El concejal Juan Pablo de la Hera fue directo: “Yo vine por respeto a vos, Augusto, pero esto es un disparate”.
Desde otro bloque, Silvia Blanco no ocultó su enojo: “Estos tiran una bomba y después se esconden. Yo no vuelvo a perder el tiempo”.
El clima de la reunión fue tenso. Miradas cruzadas, incredulidad y una sensación compartida: nadie podía creer lo que estaba pasando.
El dato no menor: el pedido de informes fue firmado por todos los concejales libertarios… menos uno. El concejal Valeante, directamente, no apareció. En los pasillos ya lo resumen con ironía: “se esconde”.
Mientras tanto, Eduardo Caballero,abogado de profesión, quedó en el centro de las críticas por impulsar un proyecto que evidencia un desconocimiento preocupante sobre el funcionamiento básico del Estado.
Porque, como explicó Fulton, las alertas las emite el Servicio Meteorológico Nacional, organismo dependiente del Gobierno nacional (en los ultimos meses hubo 240 trabajadores despedidos, principalmente en estaciones provinciales y sede central, en el marco de un plan de "modernización" y automatización) y la suspensión de clases la decide la Provincia. El municipio, simplemente informa y actúa en prevención.

Nada de eso parecía estar claro para quienes impulsaron el pedido.
El episodio deja más que una anécdota: expone un patrón. Proyectos sin estudio, pedidos de informes dirigidos a quien no corresponde y una liviandad preocupante a la hora de abordar temas sensibles.
En ese contexto, el nombre de Cerezuela ya empieza a circular en tono de meme dentro del propio ámbito político. Y no es por creatividad, sino por reiteración.
Porque mientras el Servicio Meteorológico emite alertas por tormentas, en el Concejo parece haberse desatado otra: la de desconocimiento básico de los Libertarios.
Y lo más llamativo es que, pese a todas las alertas —meteorológicas, políticas y hasta de sentido común—, hay quienes siguen sin entender de qué se trata.
Cerezuela, por ahora, no es una "tormenta de facha" es una "tormenta de memes", y del ridículo no se vuelve.