La lista libertaria encabezada por Fernando Gattelet y apadrinada políticamente por el concejal Caballero terminó protagonizando un verdadero papelón electoral, quedando afuera de todo y sin siquiera alcanzar la minoría necesaria para meter un consejero.
La diferencia fue aplastante. Mientras la oficialista Nueva Compromiso Profesional obtuvo 233 votos, la lista Alternativa Profesional apenas logró reunir 69 adhesiones sobre un total de 300 votantes. Un resultado demoledor que convirtió a los libertarios en el hazmerreír de la jornada.
Y así nació el apodo que varios abogados comenzaron a repetir con ironía: los “payaabogados”.
La comparación inevitablemente remite a los famosos Payamédicos, inspirados en la recordada película de Robin Williams, donde un médico vestido de payaso llevaba alegría y contención a pacientes hospitalarios. Pero en este caso, según comentaban con sarcasmo colegas del foro local, no hubo solidaridad ni humanidad artística: hubo abogados libertarios que terminaron convertidos en payasos políticos y haciendo reír a todo el Colegio.
Desde el comienzo, la campaña fue vista por muchos matriculados como excesivamente politizada, cargada de estética partidaria y alejada de los verdaderos problemas profesionales de los abogados. Lo que pretendía ser “la avanzada libertaria” dentro de la institución terminó chocando contra una contundente realidad electoral.
Ni el respaldo político externo ni el intento de trasladar la lógica partidaria al Colegio alcanzaron para convencer a los matriculados. Por el contrario, la propuesta terminó generando rechazo incluso entre abogados que suelen mantenerse alejados de las disputas internas.
La derrota fue tan fuerte que la lista libertaria ni siquiera logró alcanzar el 25% requerido para acceder a la minoría. Es decir: no consiguieron un solo consejero.
Así, lo que pretendía mostrarse como una renovación terminó convertido en una caricatura política dentro del ámbito profesional. Y entre bromas, cargadas y comentarios de pasillo, varios ya los bautizaron definitivamente como los “payaabogados” de la elección.