por Redacción
Del otro lado, concejales libertarios ocupados en publicar ironías en redes sociales y polémicas vacías.
Ahí está la verdadera diferencia entre gestionar y hacer ruido.
Mientras Arturo Rojas, Miguel Gargaglione, Jorge Martínez, Augusto Fulton y equipos técnicos analizaban alternativas desesperadas para intentar bajar el agua —incluso evaluando cortar el asfalto o desviar el caudal—, desde el bloque libertario local no apareció una sola gestión concreta ante el Gobierno nacional para reclamar obras, asistencia o recursos.
Ni una.
Y acá aparece el dato más grave de todos: la Ruta 228 es nacional. Vialidad Nacional depende del Gobierno nacional. El mismo gobierno que defienden con fanatismo los concejales libertarios de Necochea mientras la sede local de Vialidad está prácticamente desmantelada y los recursos deben llegar desde Bahía Blanca.
Tal vez algunos concejales todavía no lo saben. Como tampoco parecían saber que el Servicio Meteorológico Nacional es nacional cuando intentaban hacer política berreta en medio del temporal. Confunden militancia con gestión y Twitter con gobernar.
La tragedia dejó expuesta una realidad incómoda: cuando hay que reclamarle a Nación, desaparecen. No presentan proyectos, no gestionan obras hídricas, no exigen fondos, no viajan, no golpean puertas. Pero para subir posteos provocadores o buscar un título fácil en redes sociales siempre están disponibles.
El caso del concejal Mariano Valiante fue el ejemplo más claro de esa desconexión absoluta con la realidad. Mientras vecinos sufrían voladuras de techos, calles inundadas y rutas cortadas, eligió cuestionar un evento turístico realizado una vez terminada la alerta meteorológica. Una discusión absurda, superficial y oportunista en medio de una emergencia regional.
La política no se mide por likes ni por comentarios en Facebook. Se mide por capacidad de gestión, presencia y respuestas. Y en esa evaluación, el bloque libertario local viene mostrando un vacío alarmante.
Porque mientras los municipios ponen maquinaria, personal y recursos para colaborar ante la emergencia, los representantes locales de La Libertad Avanza ni siquiera lograron explicar por qué el Estado nacional abandonó áreas estratégicas como Vialidad.
La Ruta 228 no se inundó de un día para otro. El deterioro, la falta de mantenimiento y la ausencia de inversión vienen desde hace tiempo. Pero en medio de una catástrofe natural quedó demostrado quiénes están intentando resolver problemas y quiénes siguen actuando como comentaristas de redes sociales.
La realidad es mucho más dura que un posteo irónico: miles de vecinos afectados, productores complicados, camiones detenidos, ciudades aisladas y una infraestructura nacional completamente debilitada.
Y frente a eso, el silencio libertario sobre las responsabilidades de Nación ya no es casualidad. Es complicidad política.
Tal vez ninguno de los cincos concejales sepa que la ruta 228 es nacional, que vialidad nacional es nacional, como tampoco sepan de qué color es el caballo blanco de San Martin. Fin.