Con la sencillez que lo caracteriza y la experiencia de décadas detrás del mostrador, Roque Bruno pasó por los estudios de Radio Noticias Necochea para dialogar con Jorge Gómez y Daniel González en el programa Voces de la Tarde, donde analizó el presente económico y social que atraviesa la ciudad.
En la antesala de su cumpleaños número 57 y mientras transita sus 36 años al frente de Pescadería Santa Cecilia, Bruno describió un escenario de fuerte retracción del consumo que golpea a distintos rubros comerciales.
“Lo nuestro es comida, pero igual estamos un 20% abajo del año pasado”, resumió.

El comerciante explicó que la caída no solo se refleja en la facturación, sino también en la cantidad de productos vendidos.
“Si el año pasado vendíamos mil kilos, hoy vendemos ochocientos”, ejemplificó.
Lejos de adoptar un tono dramático, Bruno eligió transmitir una preocupación genuina y reflexiva sobre el panorama económico, aclarando que si bien su empresa continúa funcionando normalmente y sostiene a sus empleados, las señales de alerta son cada vez más visibles.
“Me preocupa porque hablo con colegas de ópticas, peluquerías, negocios del centro, y todos me dicen lo mismo. Es otro año difícil”, expresó.
Durante la entrevista también contó cómo intenta sostener la actividad apelando a nuevas alternativas comerciales. Una de las incorporaciones recientes en el local fue la venta de papas fritas, una idea impulsada por uno de sus hijos.
“Muchos clientes llevaban pescado y preguntaban con qué acompañarlo. Entonces arrancamos con las papas fritas y la gente lo recibió muy bien”, comentó entre risas.
La charla derivó luego hacia el contexto económico nacional y el impacto que eso genera en ciudades como Necochea. Allí, Bruno dejó una de las frases más fuertes de la entrevista.
“No le veo esperanza a la gente”, reflexionó.
Según explicó, la preocupación no pasa únicamente por la caída del consumo, sino también por el ánimo social que observa diariamente entre clientes, vecinos y comerciantes.
“Antes, incluso en pandemia, la gente parecía tener más expectativa. Ahora la veo muy alicaída”, señaló.
Incluso comparó el presente económico con la etapa de pandemia y consideró que, en algunos aspectos, ciertos sectores atravesaban entonces un panorama menos complicado.
“En pandemia la gente consumía, arreglaba la casa, pintaba. Además, el Estado ayudaba. Hoy los bolsillos están más flacos”, analizó.
Bruno también hizo referencia a la situación comercial en ciudades vecinas como Tandil y San Cayetano, donde —según sostuvo— también se percibe una caída de la actividad, aunque con realidades distintas.
En otro tramo de la entrevista defendió la importancia de fortalecer el consumo local y apoyar a los comercios de la ciudad.
“Cuando compramos en un negocio de acá, esa plata vuelve a circular en Necochea”, afirmó.
La conversación tuvo además momentos distendidos y personales, donde Bruno destacó especialmente el compromiso de sus empleados y el valor humano del equipo que lo acompaña diariamente.
“Tienen más ganas que yo”, dijo entre sonrisas al hablar del entusiasmo de quienes trabajan en la pescadería.
Actualmente, el comercio emplea a unas seis o siete personas y, según relató, muchos de ellos sienten el negocio como propio.
“Lo cuidan más que yo al negocio”, agregó.
Consultado sobre qué consejo le daría a un joven que hoy quiere emprender, Bruno fue prudente y reconoció las dificultades que enfrenta cualquier nuevo comercio en el contexto actual.
“No es fácil abrir un negocio hoy. Los gastos aparecen enseguida”, sostuvo.
A lo largo de la entrevista alternó recuerdos, humor y preocupación por la realidad económica de la ciudad. Habló del deterioro del consumo, de los cambios sociales y de la necesidad de recuperar expectativas.
“Vamos camino al tercer invierno difícil”, dijo en referencia a la prolongada crisis económica.
Sin embargo, pese a las dificultades, mantuvo intacto el optimismo que lo caracteriza y reafirmó su apuesta por Necochea y el trabajo cotidiano.
“Esta crisis también la vamos a pasar”, concluyó.