23/05/2026

Locales

25 de mayo

“Luquitas, Luquitas”: la ovación a un nene con síndrome de Down que emocionó a toda una escuela y dejó una lección de inclusión

08:32 | En tiempos donde muchas veces predominan las discusiones vacías, las agresiones y las noticias que reflejan divisiones, una escena ocurrida en la Escuela Primaria Nº19 del barrio 9 de Julio volvió a recordar cuáles son los valores que verdaderamente construyen comunidad.



Fue durante el acto por el 25 de Mayo. Entre bailes, escarapelas, familias emocionadas y chicos compartiendo una fecha patria, un momento terminó robándose todos los aplausos y también las lágrimas.

Lucas Giménez, de apenas 7 años, alumno de tercer grado, participó una vez más del acto escolar junto a sus compañeros. Bailó, sonrió y disfrutó como uno más. Pero lo que ocurrió al final fue mucho más profundo que una simple presentación escolar.

Mientras terminaba el acto, decenas de chicos comenzaron espontáneamente a corear su nombre.

“¡Luquitas, Luquitas!”, se escuchó en el salón.

No fue una ovación preparada. No fue un gesto obligado. Fue cariño genuino. Fue admiración real. Fue el abrazo colectivo de compañeros que aprendieron algo fundamental: que nadie queda afuera.

Y ahí es donde la historia de Lucas trasciende el acto escolar.

Porque Lucas llegó al mundo peleándola desde el primer día. Nació de urgencia, pasó meses internado en La Plata, atravesó operaciones, cuidados intensivos y momentos difíciles que marcaron profundamente a su familia.

Pero nunca estuvo solo.

El amor incondicional de sus padres, el acompañamiento de sus hermanos, de sus abuelos y de toda su familia fueron claves para que hoy pueda vivir una infancia llena de alegría, amigos y sueños.

Hoy Lucas va a la Escuela Nº19. Y allí encontró algo igual de importante: un lugar donde lo quieren, lo respetan y lo integran de verdad.

El video que emocionó a toda la comunidad no solo muestra a un chico bailando en un acto patrio. También deja en evidencia el enorme trabajo silencioso que realizan todos los días docentes y directivos de la institución.

Porque la inclusión real no se declama. Se construye.

Se construye en el aula. En los recreos. En las palabras. En cómo un grupo aprende a convivir, a respetar y a abrazar las diferencias sin prejuicios.

Por eso, gran parte de esta historia también tiene como protagonistas a la directora Verónica Rubin, a la maestra Gabriela Castro y a todo el equipo docente de la Escuela Nº19 junto a su acompañante Luisa Gavilan, que desde hace años trabajan para formar chicos más empáticos, más humanos y más solidarios.

Sin discursos grandilocuentes. Sin campañas. Con hechos.

Y quizás haya sido justamente en un acto por el 25 de Mayo donde apareció el verdadero sentido de aquella fecha histórica.

Porque aquel 1810 también hablaba de unidad, de comunidad y de construir juntos algo mejor.

Lo que se escuchó cuando todos gritaban “Luquitas” no fue solamente el nombre de un chico querido por sus compañeros.

También fue una ovación a la empatía.

Al respeto.

A la inclusión.

Y a la esperanza de que todavía es posible construir una sociedad más humana desde las aulas.