El artista visual Hernán Ricaldoni pasó este miércoles 27 de mayo por el programa Voces de la Tarde, emitido por Radio Noticias Necochea, y dejó una conversación atravesada por el arte, los viajes, los proyectos urbanos y una profunda mirada sobre el momento social y político que atraviesa la Argentina y el mundo. Con su estilo pausado, reflexivo y siempre cercano, Ricaldoni repasó primero su agenda de trabajo para este año, marcada por nuevas experiencias internacionales.
En los próximos días viajará a Chile, donde realizará actividades en Santiago y Valparaíso, mientras que en septiembre y octubre proyecta desembarcar nuevamente en México y Europa. “Hay que esquivar un poco el Mundial porque todo queda demasiado enfocado ahí y al arte no le dan mucha bola”, bromeó durante la charla. Más allá de los viajes, el artista destacó especialmente el trabajo cultural y patrimonial que viene desarrollándose en Necochea, particularmente en el frente costero y en espacios vinculados a la memoria colectiva. Uno de los proyectos centrales fue la restauración del histórico mural de la escollera, una obra considerada patrimonio cultural y que, según explicó, venía deteriorándose desde hacía años por la exposición permanente al clima marino. “La restauración la veníamos pidiendo hace mucho tiempo porque el dibujo ya se estaba perdiendo”, señaló.
Ese trabajo derivó además en la conformación de la galería “Mar Adentro”, un circuito artístico único montado sobre la escollera con obras de distintos artistas locales. “Es una galería a mil metros mar adentro, algo único en el mundo, aunque muchas veces nosotros mismos no dimensionamos lo que tenemos”, expresó. Ricaldoni también se refirió al proyecto integral de la Plazoleta Malvinas Argentinas, donde diseñó una de las estructuras artísticas que hoy acompañan el espacio ubicado entre avenidas 58 y 59. La obra incorpora 649 perforaciones lumínicas que representan a los caídos argentinos en la guerra de Malvinas y dialoga simbólicamente con el monumento preexistente y la llama votiva. “El vacío también representa memoria”, explicó el artista, quien además adelantó que el proyecto completo contempla senderos, paisajismo inspirado en las islas y bancos con códigos QR desde donde los visitantes podrán escuchar relatos de excombatientes e historiadores. “La idea es que el espacio público también cuente historias y genere identidad”, sostuvo.
A lo largo de la entrevista apareció repetidamente una preocupación de fondo, o sea el deterioro de los vínculos sociales y el avance de una lógica cada vez más individualista. Hernán Ricaldoni vinculó ese fenómeno a procesos globales profundizados tras la pandemia y consideró que la idea del “sálvese quien pueda” terminó imponiéndose sobre otras formas de convivencia colectiva. “La libertad no es individual. Nuestra libertad depende de los vínculos que construimos con otros”, reflexionó. Desde su mirada, el problema excede a la Argentina y forma parte de un clima cultural más amplio, donde las redes sociales, el consumo y ciertas formas de la política alimentan el aislamiento y la pérdida de empatía. Sin embargo, el artista también reivindicó la tradición solidaria de ciudades como Necochea, recordando campañas comunitarias históricas y gestos cotidianos de ayuda mutua. “La solidaridad sigue existiendo. La gente está enojada, sí, pero todavía conserva esa capacidad de ayudar al otro”, afirmó.
Consultado sobre el escenario político nacional y el fenómeno del presidente Javier Milei, Ricaldoni evitó caer en simplificaciones partidarias y prefirió analizar el problema desde una perspectiva cultural y social.
Consideró que muchas veces las sociedades terminan votando desde el enojo, la frustración o el desencanto con las dirigencias tradicionales, aunque advirtió sobre los riesgos de naturalizar discursos excesivamente individualistas. “Somos una especie que siempre vivió en sociedad. Pensar que uno se salva solo es absurdo”, remarcó. En ese marco, también cuestionó la pérdida de consensos básicos y la dificultad para construir proyectos comunes a largo plazo, tanto en la política nacional como en la realidad local. “Hay temas sobre los que una comunidad debería poder ponerse de acuerdo más allá de quién gobierne”, planteó. La charla cerró con una reivindicación de los pequeños gestos cotidianos como forma de reconstruir el tejido social como ser saludar, escuchar, ayudar, dejar pasar al otro, compartir espacios. “Las pavadas que parecen pequeñas son las que terminan haciendo que el otro vuelva a sentirse importante dentro de una sociedad”, concluyó.